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  <title>Vivas y plenas</title>
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   <title>Depresión posparto: cómo distinguirla del cansancio normal y cuándo pedir ayuda</title>
   <description>Después de dar a luz, muchas mamás sienten tristeza, cansancio e irritabilidad. La pregunta que casi nadie se atreve a hacer en voz alta es: ¿cuándo es parte normal del posparto y cuándo es una depresión que necesita ayuda? En un nuevo episodio de Vivas y Plenas, la doctora Lucy Palermo conversa con Flor, Yudy, Vivi e Iveth sobre la depresión posparto: cómo distinguirla, qué la causa y cómo acompañar a una mamá que lo está pasando.</description>
   <pubDate>Mon, 26 Oct 2026 12:40:00 +0100</pubDate>
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   <category>Vivas y plenas</category>
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   <dc:creator>Barbara Migliore</dc:creator>
   <content:encoded><![CDATA[<blockquote class="voz-pullquote"><p>“A veces sentimos las mujeres que pedir ayuda es una falta de fe, de fuerza, de valentía de nuestra parte como mamá, y no es así”</p><cite>Dra. Lucy Palermo</cite></blockquote> <h2 class="subtitle">Tristeza normal o depresión: la diferencia</h2> <p class="paragraph">La doctora lo explica sin rodeos: la depresión posparto es una enfermedad mental, no “una situación normal de una mamá que está completamente sana”. Aun así, aclara que no todo malestar es depresión. Después de un parto hay muchos cambios físicos, emocionales y neurobiológicos, falta de sueño y un bebé al que hay que aprender a leer. Eso puede cansar, irritar y dar sensación de desborde, pero “dura un tiempo y va mejorando al pasar los días, al descansar, al ir adaptándonos”, mientras que “la depresión no mejora sin tratamiento”.</p> <p class="paragraph">La clave, según explica, está en la <b>funcionalidad</b>. En el posparto normal, el síntoma es manejable: la mamá puede atender al bebé y atenderse a sí misma, aunque esté cansada. En la depresión, el estado de ánimo deprimido es persistente y afecta el sueño, el apetito, la energía y la vida personal, familiar y laboral. A veces, dice, la mamá no puede atenderse ni a sí misma ni al bebé.</p> <h2 class="subtitle">Señales que no debes minimizar</h2> <p class="paragraph">Entre los síntomas más característicos que se mencionan en el episodio están </p> <ol><li>la tristeza persistente,</li><li> la sensación de vacío,</li><li>la pérdida del placer en lo que antes disfrutabas,</li><li>la ansiedad,</li><li>la desesperanza,</li><li>la dificultad para concentrarse,</li><li>los pensamientos negativos recurrentes</li><li>y la culpa.</li></ol> <p class="paragraph">La doctora también distingue entre culpa y depresión: la culpa suele venir de pensar “estoy haciendo algo mal”, mientras que en la depresión aparece la idea de “yo soy el problema”. Si se presentan pensamientos de que sería mejor no estar, o ideas de hacerse daño o de hacerle daño al bebé, la recomendación es evaluarlos y no tener miedo de preguntar: preguntar, explica, no provoca que la otra persona se deprima. </p> <h2 class="subtitle">Causas y factores de riesgo: no es un checklist</h2> <p class="paragraph"><i>“Es una enfermedad multifactorial”,</i> explica la doctora: no hay una sola causa. Hay una base biológica, con el descenso de hormonas, cambios en neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, alteraciones del sueño y una posible predisposición genética. A eso se suman factores como un embarazo complicado, un parto traumático, un bebé con problemas de salud, estrés psicológico intenso, baja autoestima, escaso apoyo social, dificultades económicas, ser mamá sin pareja o vivir con una pareja violenta.</p> <p class="paragraph">Pero advierte contra las fórmulas: “El error más grande es hacer un checklist y decir: esta tiene los factores, va a tener depresión. No funciona así”. Hay mujeres que viven todo eso y no desarrollan la enfermedad, y otras que sí. La doctora recuerda que también existe el riesgo de sobrediagnosticar o infradiagnosticar. Y deja una idea importante: no hace falta tener depresión para pedir ayuda.</p> <blockquote class="voz-pullquote"><p>“El error más grande es hacer un checklist y decir: esta tiene los factores, va a tener depresión. No funciona así”</p><cite>Dra. Lucy Palermo</cite></blockquote> <h2 class="subtitle">Cómo acompañar a una mamá: qué decir y qué evitar</h2> <p class="paragraph">Una de las partes más prácticas del episodio es la lista de frases que, con buena intención, pueden empeorar las cosas: “tienes que poner de tu parte”, “disfruta, que esta etapa se va rápido”, “tranquila, esto es solo hormonal, se te pasa durmiendo” o “duerme cuando el bebé duerma”, cuando la ansiedad y lo biológico no la dejan dormir.</p> <p class="paragraph">Lo que sí ayuda es escuchar y validar: “Te entiendo, estás muy cansada, ¿cómo puedo ayudarte?”. Y ofrecer ayuda concreta: llevar comida, limpiar un día, cuidar al bebé para que ella descanse, o hacer baby showers con comida preparada en lugar de regalos. Y a las mamás les toca aprender a aceptar esa ayuda.</p> <h2 class="subtitle">Callar tiene un costo</h2> <p class="paragraph">Si una mamá con depresión no recibe ayuda, explica la doctora, los vínculos se deterioran y el cuadro no mejora: “eso no va a mejorar, eso empeora”. Cuando hay depresión, dice, “sí o sí requiere tratamiento”: acompañamiento psicoterapéutico, apoyo espiritual y, en muchos casos, medicación. Desde el panel se recuerda que, así como vamos al médico a cuidar el cuerpo, también conviene hacer un chequeo de la salud mental, algo que en la comunidad hispana todavía suele ser tabú.</p> <p class="paragraph">Las panelistas cierran con un llamado a dejar de romantizar la maternidad y de compararnos con lo que muestran las redes: “Hoy por hoy las redes nos venden todo muy perfectito”. Para las que rodean a una mamá, el pedido es prestar atención no solo al bebé, sino también a ella.</p> <blockquote class="voz-pullquote"><p>“La maternidad no se califica ni se determina por lo bueno o lo malo que nos salen los actos; la maternidad pasa por otro lugar”</p></blockquote> <p class="paragraph">Mira el episodio completo de Vivas y Plenas con la doctora Lucy Palermo aquí: Compártelo con una mamá que quieras cuidar.</p> <div class="embed"><iframe src="https://cdn.jwplayer.com/players/1wZJT2kr-bZDa2UkK.html" width="640" height="360" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></div> <p class="paragraph">Síguenos y no te pierdas los próximos episodios: · <a href="https://www.instagram.com/vivasyplenas?igsh=OHBjZmFzeWpzNTFz">Instagram </a> · <a href="https://www.facebook.com/share/18pX4VSNA5/?mibextid=wwXIfr">Facebook </a>· <a href="https://www.tiktok.com/@vivasyplenas?_r=1&amp;amp;_t=ZT-97jrYkRl1ZN">TikTok </a></p> <p class="paragraph">Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. Si tú o alguien cercano presenta síntomas de depresión posparto, consulta con un profesional de la salud.</p>]]></content:encoded>
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   <title>Mamografía: cuándo hacerla y qué cambios no ignorar</title>
   <description>Octubre se llena de lazos rosados, pero la mejor forma de aprovechar el mes es decidir ir a la cita. En un nuevo episodio de Vivas y Plenas, la doctora Silvia Clark conversa con Flor, Yudy, Vivi e Ivethe sobre la mamografía: por qué no hay que postergarla, cómo es el examen y qué señales pedir que te revisen.</description>
   <pubDate>Wed, 21 Oct 2026 10:30:00 +0200</pubDate>
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   <category>Vivas y plenas</category>
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   <dc:creator>Barbara Migliore</dc:creator>
   <content:encoded><![CDATA[<p class="paragraph">Muchas mujeres creen que, por ser hispanas, el cáncer de mama no les va a tocar. La doctora lo aclara: aunque la mujer hispana, como grupo, tiene menos incidencia, “el riesgo es personal”. <b>Y ese riesgo no depende solo de la edad, que es el factor número uno</b>. Según explica, también cuentan fumar, tener antecedentes de cáncer en la familia, el sobrepeso, el consumo de alcohol, una vida muy sedentaria, no haber tenido hijos o haberlos tenido a una edad mayor. Menciona además estudios que relacionan el cáncer de mama con los disruptores endocrinos, con un ritmo circadiano deteriorado y con los horarios de trabajo nocturnos.</p> <p class="paragraph">Por eso, dice, la recomendación general es empezar a los 40 años, pero quien tiene factores de riesgo no debería esperar tanto. ¿Quieres escuchar cómo lo explica? Dale play al episodio completo:</p> <div class="embed"><iframe src="https://cdn.jwplayer.com/players/iyBPCKd7-bZDa2UkK.html" width="640" height="360" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></div> <h2 class="subtitle">Autoexamen: los cambios que no debes dejar pasar</h2> <p class="paragraph">La mamografía es lo esencial, pero entre un examen y otro puedes mirarte y tocarte. La doctora enumera <b>los cambios que merecen consulta</b>: bultos nuevos, enrojecimiento, engrosamiento, hundimiento, cambios en la piel o en la textura, como la piel de naranja, secreción del pezón si no estás dando de lactar, un pezón que se hunde, dolor o un seno que aparece mucho más grande que el otro de forma rápida.</p> <p class="paragraph">Su consejo es claro: ante cualquier cambio,<i> “no esperes a noviembre que te toca la mamografía”,</i> sino busca ayuda. Y aunque tu médico te examine en el chequeo anual, aclara que eso no reemplaza al estudio de detección.</p> <h2 class="subtitle">Sin miedo: cómo es una mamografía</h2> <p class="paragraph">Una de las razones por las que se posterga es el miedo a lo que pueda salir. Para la doctora, la detección temprana <i>“puede ser la diferencia entre la vida y la muerte”:</i> aumenta la probabilidad de encontrar el cáncer en una etapa más tratable y con un tratamiento menos agresivo. Y trae el miedo contigo, dice, pero <b>hazte la prueba.</b></p> <p class="paragraph"><b>El examen es sencillo</b>. Haces tu cita, te dan una bata, te desvistes de la cintura hacia arriba y se recomienda no usar lociones ni desodorantes, porque pueden interferir con el resultado. El seno se coloca entre dos placas que lo comprimen unos pocos segundos. Por lo general se toman dos imágenes de cada mama, una desde arriba y otra de lado. Un radiólogo interpreta el resultado en unos dos días y lo clasifica con el sistema BI-RADS, que va del 0 al 6: desde repetir el estudio o resultado normal, hasta casos que requieren pruebas adicionales, como ultrasonido o resonancia. Sobre todo, recomienda mantener la calma: cuando se identifica a tiempo, el cáncer de mama es, en sus palabras, “muy tratable”.</p> <h2 class="subtitle">Dolor, termografía y costo: tres dudas frecuentes</h2> <p class="paragraph">Si no duele, ¿no hay problema? No necesariamente. “Si hay dolor no significa que tengas cáncer, pero si hay cáncer tampoco significa que vas a tener dolor”, explica la doctora. Por eso el examen se hace “sí o sí”.</p> <p class="paragraph">Tampoco, advierte, la termografía reemplaza a la mamografía: puede ser un acompañamiento, pero no es un estudio de diagnóstico. Sobre la radiación, afirma que es mínima y que la recompensa justifica el riesgo.</p> <p class="paragraph">En cuanto al costo, recuerda que en octubre muchos centros ofrecen promociones, que hay centros con descuentos para quienes pagan por su cuenta y que, por lo general, el cuidado preventivo con seguro médico no tiene copago. “Lo barato sale caro”, coinciden en el panel. </p> <h2 class="subtitle">Cuidarte no es egoísmo</h2> <p class="paragraph">Las panelistas insisten en un punto: las mujeres solemos cuidar a todos y dejarnos de últimas. “Siempre estamos pendientes de llevar a nuestros hijos a las vacunas, al juego de fútbol, pero ¿por qué no estamos tan pendientes de nosotras mismas?”, cuestiona la doctora. Entre los consejos que comparten están pedir y dejar hecha la cita de un año para otro, aprovechar los recordatorios que envían los centros, recordárselo entre amigas y familiares y, si llega un diagnóstico, informarse, hacer preguntas y rodearse de una red de apoyo. “Juntas, chicas, somos más fuertes”, cierran.</p> <p class="paragraph">Mira el episodio completo de Vivas y Plenas con la doctora Silvia Clark aquí: Compártelo con una mujer que quieras cuidar y suscríbete al canal para no perderte los próximos episodios.</p> <div class="embed"><iframe src="https://cdn.jwplayer.com/players/iyBPCKd7-bZDa2UkK.html" width="640" height="360" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></div> <p class="paragraph">Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. Si notas algún cambio en tus senos, consulta con tu médico.</p> <p class="paragraph">Síguenos y no te pierdas los próximos episodios:</p> <p class="paragraph"><a href="https://www.instagram.com/vivasyplenas?igsh=OHBjZmFzeWpzNTFz">Instagram</a></p> <p class="paragraph"><a href="https://www.facebook.com/share/18pX4VSNA5/?mibextid=wwXIfr">Facebook</a></p> <p class="paragraph"><a href="https://www.tiktok.com/@vivasyplenas?_r=1&amp;amp;_t=ZT-97jrYkRl1ZN">TikTok</a></p>]]></content:encoded>
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   <title>Casarse sí vale la pena: lo que nos gustaría que las nuevas generaciones supieran</title>
   <description>¿De verdad los jóvenes ya no quieren casarse, o será que a muchos nadie les ha respondido sus preguntas? En Vivas y Plenas nos sentamos a conversar, de mujer a mujer y de generación a generación, sobre los ejemplos que damos, las expectativas que cargamos y lo que hace que un matrimonio dure.</description>
   <pubDate>Sun, 11 Oct 2026 19:40:00 +0200</pubDate>
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   <category>Vivas y plenas</category>
   <dcterms:modified>2026-10-19T20:20:00+02:00</dcterms:modified>
   <dc:creator>Barbara Migliore</dc:creator>
   <content:encoded><![CDATA[<p class="paragraph">Empezamos con una pregunta que nos mueve el corazón:<b> ¿por qué vemos a tantos jóvenes que no quieren formar pareja ni un hogar?</b> Vivi nos ayudó a mirarlo desde otro lugar: “no es que no se quieran casar, sino que a veces son los malos ejemplos que han visto en los hogares”. Por diseño, nos recordó, todos queremos y necesitamos el compromiso, pero un joven que creció entre peleas y disfuncionalidad piensa: “No, yo no quiero tener eso en mi casa”.</p> <p class="paragraph">
    
    
&lt;cite class=&quot;c-detail__cite__title&quot;&gt;“no es que no se quieran casar, sino que a veces son los malos ejemplos que han visto en los hogares”&lt;/cite&gt;</p> <p class="paragraph">También hablamos de lo que cuentan muchas mujeres jóvenes: que no encuentran a un hombre cortés, proveedor y protector, y que a algunos los llaman “princesos”. Y de algo que nos duele: hay una desconexión entre generaciones. “Las preguntas que se están haciendo esas muchachas o muchachos no tienen quién se las conteste”, y entonces las buscan en lugares equivocados. Antes se pasaba el legado; ahora, dijimos, sentimos un vacío.</p> <h2 class="subtitle">Cuidemos lo que decimos</h2> <p class="paragraph">Una de nosotras compartió algo que escucha seguido: <b>“haz todo eso ahora, porque cuando te cases... disfruta tu libertad”</b>, como si el matrimonio quitara la libertad. Si una joven oye eso de alguien que lleva años casada, puede pensar que casarse no es lo mejor. Por eso nos invitamos a tener cuidado: <i>“la mejor época puede ser estando casada, construyendo sueños”.</i></p> <p class="paragraph">Hablamos de la diferencia entre independencia, dependencia e interdependencia: <b>en el matrimonio formamos un equipo “sin perder la propia identidad”.</b> Y de cuánto pesan nuestras palabras en casa. No todos los hombres ni todas las mujeres son iguales, y decir por teléfono “todos los hombres son iguales” frente a un hijo pequeño le deja una huella, porque “él está escuchando y grabando eso”. </p> <p class="paragraph">
    
    
&lt;cite class=&quot;c-detail__cite__title&quot;&gt;Cuando elegimos pareja, no buscamos a alguien que complete nuestras deficiencias, sino a alguien con quien, estando ambos completos, formemos una unidad poderosa.&lt;/cite&gt;</p> <h2 class="subtitle">Del cuento de hadas a la vida real</h2> <p class="paragraph">En la cultura hispana crecemos con la idea del “vivieron felices para siempre”, pero la realidad, nos dijimos, es que <b>el matrimonio “es una labor que cuesta y requiere sacrificio, aunque sus frutos son hermosos”</b>. Y sin guion de telenovela: “En la vida real no tenemos un guion de telenovela”.</p> <p class="paragraph">Aquí compartimos un<b> consejo práctico</b>: rodearnos de matrimonios con más camino recorrido que sean un modelo sano. También reconocimos que las redes sociales han fomentado mucha comparación y han subido las exigencias, a veces hasta pedir desde el inicio títulos o cosas inalcanzables, olvidando que se crece en el camino.</p> <h2 class="subtitle">¿Quién puso esas reglas?</h2> <p class="paragraph">“Cuando termine mi carrera me voy a casar”, “hasta que no termines tu carrera no te cases”. Nos preguntamos: ¿quién puso esas reglas? Parte de eso, dijimos, es miedo al compromiso y temor a no hacerlo bien. Pero se puede estudiar casados y crecer juntos, porque “el amor implica flexibilidad”. Una de nosotras nos habló de amigas que priorizaron solo el éxito profesional y hoy lamentan estar solas, sin haber formado un hogar.</p> <p class="paragraph">Y recordamos que “todo en la vida que vale la pena requiere sacrificio: el trabajo, el estudio y también el matrimonio”. Eso incluye perseverar, perdonar y ceder, y preguntarnos qué ofrecemos nosotras antes de exigir una lista interminable de requisitos.</p> <p class="paragraph">
    
    
&lt;cite class=&quot;c-detail__cite__title&quot;&gt;“todo en la vida que vale la pena requiere sacrificio: el trabajo, el estudio y también el matrimonio”.&lt;/cite&gt;</p> <h2 class="subtitle">Equipo, no competencia</h2> <p class="paragraph">Conversamos sobre el balance. Cuando el hombre es pasivo, la mujer se sobrecarga; cuando ella no se deja cuidar, él se retrae. Compartimos que la necesidad principal de la mujer suele ser la seguridad emocional, y la del hombre, respeto y admiración. Nos recordamos que <b>“el hombre necesita ser empoderado, admirado y respaldado, no atacado”</b>, y que cuando nos complementamos como equipo se rompe esa cadena disfuncional: “admirar al hombre y amar a la mujer genera una sinergia irrompible”.</p> <p class="paragraph">Con humor, una de nosotras les dice a sus hijas: “Ustedes son guacamole, por ustedes se paga extra; no son chips gratis”. Valorar los roles que recibimos también es valorarnos.</p> <h2 class="subtitle">Una lista corta, y Dios en el centro</h2> <p class="paragraph">Cuando sus hijas le preguntaron <b>qué requisitos no negociables buscó en su esposo</b>, su lista fue corta: afinidad intelectual para conversar, “una fe firme e inamovible en Dios” y atracción mutua. No se necesita una lista imposible.</p> <p class="paragraph">Nos contó que, a los 18 o 19 años, lo que la impactó de él fue su atención: en las reuniones buscaba escucharla y hacerla reír. Llevan casi 25 años juntos. Con perdón, gracia y “Dios en el centro”, se superan los momentos en que uno pensó en tirar la toalla. Cerramos con lo que su hija mayor les dice a sus amigas: “¿Saben lo hermoso que se van a perder si no experimentan un amor que perdure toda la vida?”.</p> <h2 class="subtitle">¿Quieres escuchar la conversación completa?</h2> <p class="paragraph">Mira el episodio completo en el siguiente enlace</p> <div class="embed"><iframe src="https://cdn.jwplayer.com/players/HtDuzxNp-bZDa2UkK.html" width="640" height="360" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></div> <p class="paragraph">Síguenos también en nuestras redes:</p> <p class="paragraph">Instagram: <a href="https://www.instagram.com/vivasyplenas?igsh=OHBjZmFzeWpzNTFz">@vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">TikTok: <a href="https://www.tiktok.com/@vivasyplenas?_r=1&amp;amp;_t=ZT-97jrYkRl1ZN">@vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">Facebook: <a href="https://www.facebook.com/share/18pX4VSNA5/?mibextid=wwXIfr">Vivas &amp; Plenas</a></p>]]></content:encoded>
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   <title>¿Hay que despedirse del pan y el arroz? Que dicen los médicos sobre los carbohidratos</title>
   <description>Para muchas de nosotras, &quot;sin arroz no hay comida&quot;. Y cuando alguien nos dice que hay que bajar de peso, lo primero que pensamos es en despedirnos del pan y de los carbohidratos. En Vivas y Plenas nos sentamos con la doctora Silvia Clark para entender qué pasa de verdad en nuestro cuerpo, y lo que nos contó nos quitó un peso de encima.</description>
   <pubDate>Mon, 05 Oct 2026 11:40:00 +0200</pubDate>
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   <dc:creator>Barbara Migliore</dc:creator>
   <content:encoded><![CDATA[<p class="paragraph">Cuando le preguntamos por qué sentimos esa obsesión con dejar el arroz y el pan, la doctora nos respondió con mucha ternura: &quot;no hemos hecho de los carbohidratos el diablo&quot;, y andamos &quot;corriendo hacia la dirección opuesta&quot;. Y nos recordó algo importante: &quot;en realidad los carbohidratos son solamente un alimento más, y no hay que tenerles miedo, pero tampoco hay que excedernos&quot;.</p> <p class="paragraph">Nos explicó que los carbohidratos se convierten en glucosa, y que nuestro cuerpo necesita glucosa para funcionar, &quot;no solamente en el cerebro sino en los músculos&quot;. El problema aparece cuando nos pasamos y el cuerpo ya no alcanza a quemar lo que comemos, sino que lo guarda: &quot;de ahí surgen bastantes problemas&quot;. Pero ninguna comida, natural o procesada hasta cierto punto, &quot;es maligna de por sí&quot;. Qué alivio, ¿verdad?</p> <h2 class="subtitle">La fibra hace toda la diferencia</h2> <p class="paragraph">Aprendimos que no todos los carbohidratos son iguales. La doctora nos dijo que un pan blanco &quot;nunca va a ser tan nutritivo ni cargado de fibra como un pan integral&quot;, y que tampoco es lo mismo integral que multigrano. Nos dejó una regla muy fácil de recordar: &quot;mientras más nos adherimos a la composición original del alimento, lo mejor va a ser para nuestro cuerpo&quot;.</p> <p class="paragraph">Lo mismo pasa con el arroz integral, que además de no subir el azúcar tan rápido, tiene fibra y le da &quot;comidita&quot; a las bacterias buenas de nuestro intestino. Y con esas avenas de sobrecito, las de dibujos para los niños, que traen mucha azúcar. Nos pareció muy sabio lo que nos dijo: &quot;mientras más alejada la forma en que se presenta la comida de su forma original, esa es una banderita que te debería decir: quizás esto no es lo mejor&quot;.</p> <h2 class="subtitle">Nuestro arroz blanco, sin culpa</h2> <p class="paragraph">Sabemos lo mucho que amamos nuestro arroz. La doctora nos contó que el arroz blanco &quot;es notorio por causar uno de esos picos de glucosa&quot;, pero nos tranquilizó: &quot;un pico de glucosa es una reacción normal&quot;. Lo que sí podemos hacer es cuidar el tamaño de la porción y acompañarlo con una proteína, como pollo o pescado, e idealmente con verduras. Así el cuerpo lo procesa más despacio y nos sentimos satisfechas por más tiempo.</p> <p class="paragraph">Y eso va muy bien con nuestra comida: el arroz con frijoles es una combinación más nutritiva, y la yuca, el camote y el boniato son carbohidratos complejos que vienen con fibra. También nos mencionó que hay expertos que sugieren dejar el carbohidrato para el final del plato, pero aclaró que es solo una señal para nuestro cuerpo y que no hay que obsesionarse.</p> <h2 class="subtitle">El gluten, el intestino y las comidas fermentadas</h2> <p class="paragraph">También le preguntamos por el gluten, porque parece que todas conocemos a alguien que dejó de comerlo. Nos dijo que cualquier cosa puede ser un irritante, que hay personas con una sensibilidad real, pero que &quot;la causa raíz&quot; suele ser un intestino permeable. Por eso, nos recomendó consumir alimentos que cuiden esa capa del intestino, y ahí nos ayudan los probióticos y prebióticos. Lo ideal es obtenerlos de forma natural, aunque &quot;la suplementación también es muy importante&quot; cuando el consumo natural no alcanza.</p> <p class="paragraph">Entre las comidas fermentadas nos habló del kéfir, que en español muchas conocemos como &quot;kumis&quot;, de algunos yogures, y también del kimchi y el sauerkraut.</p> <h2 class="subtitle">El pan del estante, la quinoa y sentirnos satisfechas</h2> <p class="paragraph">Algo que nos sorprendió: el pan que sale del horno del supermercado dura apenas un par de días, mientras que el de los estantes puede durar un mes. ¿La razón? Le añaden azúcar, porque &quot;al azúcar le encanta el agua, la humedad&quot;, y así el pan se mantiene humectado. No lo hacen para dañarnos, nos dijo con humor, pero ahora sabemos qué mirar cuando compramos.</p> <p class="paragraph">También hablamos de la quinoa, que una de nosotras ha usado en lugar del arroz. La doctora nos explicó que tiene mucha fibra, no causa ese pico de glucosa y nos ayuda a sentirnos satisfechas. Y eso importa, porque cuando pasamos un par de horas sin comer, le damos al hígado la oportunidad de usar la energía que ya tiene guardada; si consumimos azúcar todo el tiempo, &quot;nunca le damos oportunidad a nuestro hígado de hacer su trabajo&quot;. Un truco que compartimos: al principio, mezclar un poquito de arroz con quinoa para que nuestro cuerpo se acostumbre poco a poco al sabor y a la textura.</p> <p class="paragraph">Disfrutar nuestra cultura, con entendimiento</p> <h2 class="subtitle">Disfrutar nuestra cultura, con entendimiento</h2> <p class="paragraph">Terminamos la conversación con una idea que nos quedó en el corazón: son carbohidratos muy ricos que no tenemos que eliminar del todo. Podemos seguir disfrutando nuestras comidas, nuestras culturas y nuestras recetas de familia, solo que ahora con un poco más de entendimiento sobre cómo los procesa nuestro cuerpo.</p> <h2 class="subtitle">¿Quieres escuchar la conversación completa?</h2> <p class="paragraph">Mira el episodio completo con la doctora Silvia Clark aquí</p> <p class="paragraph">Síguenos también en nuestras redes:</p> <p class="paragraph">Instagram: @<a href="https://www.instagram.com/vivasyplenas?igsh=OHBjZmFzeWpzNTFz">vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">TikTok: <a href="https://www.tiktok.com/@vivasyplenas?_r=1&amp;amp;_t=ZT-97jrYkRl1ZN">@vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">Facebook: <a href="https://www.facebook.com/share/18pX4VSNA5/?mibextid=wwXIfr">Vivas &amp; Plenas</a></p>]]></content:encoded>
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   <title>El sueño no se pone en pausa: se transforma</title>
   <description>Hay una idea que atraviesa este episodio de Vivas y Plenas como un estribillo: nuestros sueños no se quedan en pausa, se transforman. Para hablar de eso —y de cómo sostener el hogar sin dejar de crecer— nos acompaña esta semana Evelyn Mesías: empresaria, arquitecta, educadora y mamá, que además de fundar su propia empresa de bienes raíces, Dual Morar, está cursando una maestría en administración de empresas mientras hace homeschooling con sus tres hijos. “Muchas mujeres sentimos que tenemos que escoger entre nuestros sueños profesionales y estar presentes para nuestros hijos”, plantea Flor al abrir la conversación. Y la respuesta que deja el episodio es clara: no hay que escoger.</description>
   <pubDate>Sat, 26 Sep 2026 21:10:00 +0200</pubDate>
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   <category>Vivas y plenas</category>
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   <dc:creator>Barbara Migliore</dc:creator>
   <content:encoded><![CDATA[<p class="paragraph">Evelyn soñaba con la arquitectura desde niña, y la estudió con toda la dedicación posible. Pero cuando llegó su primer bebé, fue su esposo quien le propuso algo distinto: probar en bienes raíces. Dieciséis años después, dirige su propia empresa —junto a sus hermanas— y no deja de agradecer haber sido flexible. “Lo que tú estudiaste y lo que tú tienes, eso no te lo puede quitar nadie”, dice, recordando una frase de su papá. “En el medio de esta temporada en que quizá vas a bajar el ritmo de la parte profesional para que suba un poco el ritmo de la parte de mamá, no estás poniendo tu sueño al lado: el sueño se transforma.”</p> <p class="paragraph">Y agrega algo que hoy es posible gracias a la tecnología, y que hace apenas unos años no lo era: puede estudiar su MBA “a poquito a poquito”, una clase a la vez, sin tener que dejar la casa ni a sus hijos. “La mujer tiene una dualidad tan hermosa: podemos ponernos muchos sombreros, y funcionamos. Eso al hombre le cuesta un poquito más”, dice entre risas.</p> <p class="paragraph">La conversación también toca una etapa más difícil: Evelyn perdió a su hijo de tres años, y en ese tiempo bajó el ritmo de su carrera para estar junto a él. Cuando Dios se lo llevó, retomó sus estudios con una maestría en periodismo. “Hay temporadas que uno tiene que pausar”, dice, sin culpa y con una gratitud que se nota. La pausa, cuando llega, no borra el sueño: solo cambia su ritmo por un tiempo.</p> <h2 class="subtitle">Ser intencional, aunque cueste</h2> <p class="paragraph">¿Cómo se sostienen tantos roles —mamá, esposa, empresaria, educadora— sin perderse en el camino? Para Evelyn, la clave es la intencionalidad. “Si tú sabes que va a ser tu tiempo con tu niño o con tu niña, ellos van a saber que son súper amados, y que vas a regresar”, explica. Ser intencional no es solo con los hijos: también con el esposo, porque es fácil que, entre el trabajo desde casa y la atención a los niños, se nos olvide un poco el rol de esposa. “Somos un equipo”, insiste. “Aquí no es que todo es la mamá.”</p> <h2 class="subtitle">Un equipo, no una competencia</h2> <p class="paragraph">Una de las imágenes más claras del episodio compara al matrimonio con un equipo de béisbol: “siempre hay el bateador que es bueno, siempre hay el que recibe bien la pelota. ¿Para qué vas a poner a alguien que batea bien a que esté lanzando, si no es su fortaleza?” En su casa, eso se traduce en algo muy concreto: su esposo hace el laundry desde el primer día —porque le encanta y lo hace mejor que ella— y ella se encarga de la cocina.</p> <p class="paragraph">Y hay algo que Evelyn subraya con fuerza: cuando su esposo cuenta, en reuniones, que él lava la ropa, y alguien se ríe, él responde sin dudar que eso no lo hace menos hombre. Al contrario, se siente feliz de quitarle carga a su esposa, y sus hijas están creciendo con un estándar alto de lo que merecen: “ellas también necesitan ser ayudadas”.</p> <p class="paragraph">El programa señala, además, una tendencia muy propia de la cultura hispana: que todo termine cayendo sobre la mamá, hasta el punto de que hay esposos que no saben ni la talla del zapato de sus hijos. La invitación es a que el papá también sea intencional —que se sepa el nombre de los maestros, de las amigas, que se siente a conversar con ellos— no solo la mamá. Como ejemplo, cuentan la historia de un papá que, cada sábado, les dice a sus hijos: “la mamá se va, y nosotros le vamos a limpiar la casa”. Un gesto simple, pero que reconoce todo lo que carga una mamá el resto de la semana.</p> <h2 class="subtitle">La culpa que no nos debería gobernar</h2> <p class="paragraph">Con tantos roles, la culpa aparece fácil: la sensación de que algo se está descuidando, o la comparación con “esa mamá que hace tanto y yo no”. El episodio ofrece una idea sencilla para soltarla: nadie nos enseñó a ser mamás en ningún lugar, estamos aprendiendo en el camino, igual que cada hijo —con su propia personalidad— nos obliga a aprender de nuevo. “No soy la mamá perfecta”, resume Evelyn, “pero tampoco estoy criando hijos perfectos.”</p> <p class="paragraph">Esa frase, dicha entre risas pero con toda seriedad, es quizás el corazón del episodio: no se trata de hacerlo todo bien, sino de estar presente, ser flexible, y saber que los sueños —como los roles— no se pausan. Se transforman, temporada tras temporada.</p> <h2 class="subtitle">¿Quieres escuchar la conversación completa?</h2> <p class="paragraph">Mira el episodio 90, “Cómo avanzar en tus metas sin descuidar tu hogar”, con Evelyn Mesías, aquí</p> <p class="paragraph">Síguenos también en nuestras redes:</p> <p class="paragraph">Instagram:<a href="https://www.instagram.com/vivasyplenas?igsh=OHBjZmFzeWpzNTFz"> @vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">TikTok: <a href="https://www.tiktok.com/@vivasyplenas?_r=1&amp;_t=ZT-97jrYkRl1ZN">@vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">Facebook: <a href="https://www.facebook.com/share/18pX4VSNA5/?mibextid=wwXIfr">Vivas &amp; Plenas</a></p>]]></content:encoded>
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   <title>No te apagues: el poder creativo que llevas dentro</title>
   <description>Hay una frase que atraviesa todo este episodio de Vivas y Plenas como un eco: tu voz tiene valor. No es una consigna bonita para repetir sin más</description>
   <pubDate>Sat, 19 Sep 2026 22:25:00 +0200</pubDate>
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   <category>Vivas y plenas</category>
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   <dc:creator>Barbara Migliore</dc:creator>
   <content:encoded><![CDATA[<p class="paragraph">Es la invitación con la que Carolina Carvajal, actriz y autora, nos acompaña esta semana para hablar de algo que muchas mujeres cargamos en silencio: el miedo a confiar en lo que sentimos, a ocupar el lugar que nos corresponde, y a dejar que nuestro poder creativo —ese que a veces escondemos, minimizamos o simplemente olvidamos que tenemos— vuelva a salir a la luz.</p> <p class="paragraph">Porque crear, nos recuerda Carolina, es mucho más que hacer algo nuevo. Es esa capacidad tan nuestra de dar vida: a ideas, a proyectos, a un hogar, a un ambiente que estaba apagado y que, con solo una planta o un cuadro bien puesto, empieza a respirar distinto. &quot;La gente llegó y dijo: uy, aquí llegó una mujer&quot;, cuenta entre risas, recordando el día que transformó el escritorio de su esposo sin proponérselo demasiado. Ese es, en el fondo, nuestro poder: <b>transformar un lugar con lo que tenemos en las manos.</b></p> <h2 class="subtitle">Por qué escondemos lo mejor de nosotras</h2> <p class="paragraph">Y sin embargo, cuántas veces guardamos esa parte por miedo a que no sea &quot;suficiente&quot; para el mundo. Nos han enseñado, sin que nadie lo diga en voz alta, qué cosas cuentan como un logro y cuáles no —y entonces empezamos a creer que poner una planta, arreglar un rincón o simplemente escuchar a una amiga no es, en realidad, ningún poder. Carolina lo vivió en carne propia: durante años pensó que su poder creativo era solo la actuación, hasta que descubrió que también estaba en acompañar a otras mujeres, en su intuición, en su capacidad de escuchar. Esa energía femenina —dice— ha estado un poco herida en las últimas décadas, y eso ha distorsionado la forma en que nos vemos a nosotras mismas.</p> <p class="paragraph">Porque las mujeres somos, de muchas formas, dadoras de vida: no solo cuando traemos hijos al mundo, sino cada vez que llegamos a un espacio apagado y le devolvemos color, cada vez que sostenemos a una amiga que llega &quot;apachurradita&quot; y la ayudamos a levantarse. Es una cualidad hermosa, y también una que el mundo, de un tiempo para acá, ha ido atacando poco a poco.</p> <h2 class="subtitle">Ese sexto sentido que no deberíamos silenciar</h2> <p class="paragraph">Una de las conversaciones más entrañables del episodio gira alrededor de la intuición. Esa capacidad de percibir lo que otros no ven, de sentir que algo no cuadra aunque no podamos explicarlo del todo. &quot;A la final, siempre tenemos la razón, así que mejor que nos escuchen desde el principio&quot;, bromea una de las presentadoras, pero detrás de la risa hay algo profundamente cierto: esa intuición, esa sabiduría que construimos hablando con nuestras amigas, con nuestras hermanas, antes de tomar una decisión, es un regalo. Es lo que hace que, en una empresa, en un hogar, en cualquier lugar donde estemos, aportemos una mirada que nadie más puede dar.</p> <p class="paragraph">Y aun así, cuántas veces dudamos de esa voz interior porque tememos que alzarla se confunda con gritar. En el programa lo dicen con una claridad que vale la pena guardar: alzar la voz no es gritar, es hacernos notar sin miedo, es compartir esa opinión que valida y suma. &quot;Mi papá siempre me decía: hija, tu voz tiene valor. Siempre expresa si hay algún desacuerdo, tienes toda la libertad de expresarlo, en respeto, pero tu voz tiene valor&quot;, recuerda una de las conductoras. Esas palabras, dice, todavía resuenan en ella cada vez que se enfrenta a un espacio donde la voz de una mujer no siempre es tomada en cuenta.</p> <h2 class="subtitle">El silencio que necesitamos para volver a escucharnos</h2> <p class="paragraph">Si hay un llamado que se siente distinto a todo lo demás en este episodio, es este: para recuperar nuestro poder creativo, necesitamos silencio. No el silencio como ausencia, sino como un espacio para volver a nosotras mismas. Carolina lo dice con una imagen que se queda dando vueltas: no hace falta subir a una montaña para reconectar contigo, puedes subir a tu montaña interna, ahí mismo, en tu día a día, y preguntarte cómo te estás desconectando de ti.</p> <p class="paragraph">Hace cuánto no te detienes frente a una flor. Hace cuánto no escuchas de verdad a los pájaros, o simplemente apagas el radio del carro y te quedas en silencio un rato. Son gestos pequeños, casi invisibles, pero son los que nos permiten volver a sentir el latido de lo que verdaderamente somos, en lugar de vivir prestándole nuestra energía creativa a todo menos a nosotras.</p> <h2 class="subtitle">Quedarse en casa no es quedarse con las manos vacías</h2> <p class="paragraph">Una de las partes más conmovedoras de la conversación desarma una culpa que muchas mujeres conocemos bien: la sensación de que dedicarnos al hogar, a criar, a sostener una casa, es de alguna manera renunciar a nosotras mismas. Carolina lo cuenta desde su propia historia, cuando dejó su carrera un tiempo para acompañar a un hijo que estaba enfermo, y cómo su propia hija, ya grande, la empuja hoy a no abandonar del todo lo que estudió, lo que ama, su vocación.</p> <p class="paragraph">Y ahí aparece una idea que vale la pena quedarnos mirando un rato: construir un hogar es, también, construir una empresa. No una que el mundo reconozca con ese nombre, pero sí una de las más importantes que existen —la de sostener la autoestima y la identidad de nuestros hijos, un fruto que muchas veces no vemos de inmediato, pero que llega. Quedarnos en casa en una temporada no es quedarnos con las manos vacías: es sumar, acompañar, sembrar algo que va a dar frutos más adelante. Descansar, en ese sentido, tampoco es dejar de avanzar. Es parte del mismo camino.</p> <h2 class="subtitle">No todas somos creativas para lo mismo, y está bien</h2> <p class="paragraph">Con la ternura y el humor que solo da hablar desde la propia experiencia, Carolina también nos recuerda algo liberador: no todas tenemos que ser buenas en todo. Ella misma cuenta, entre risas, cómo terminó cosiendo un pantalón a su propia ropa en una clase de costura, o cómo tejió una cobija torcida mientras atravesaba un diagnóstico de cáncer —y aun así la guardó, porque fue su manera de procesar ese momento. &quot;Hay áreas donde uno no es creativo&quot;, dice, y no pasa nada. Lo hermoso es que podemos apoyarnos en la creatividad de otra: pedir ayuda, preguntar, aprender de quien sí sabe, sin que eso nos reste nada.</p> <p class="paragraph">En el programa lo viven en carne propia: unas ordenan, otras guían, otras alegran. Cada una brilla distinto, y esa diferencia, lejos de ser un problema, es lo que hace que el conjunto funcione. Tu lugar para brillar no lo determina tu entorno. Lo determina lo que llevas dentro.</p> <h2 class="subtitle">Tus talentos tienen un propósito</h2> <p class="paragraph">El episodio cierra con una reflexión que bien podría ser el resumen de todo: nuestros talentos son un regalo, algo que no elegimos ni nos ganamos, sino que recibimos. Y la sabiduría con la que los desarrollamos —lo que construimos con ellos, lo que les sumamos en conocimiento y experiencia— es, muchas veces, donde encontramos nuestro propósito. No hace falta tener todo resuelto ni ser creativa para todo. Hace falta, nada más, dejar de menospreciar lo que ya llevas dentro.</p> <p class="paragraph">Así que si esta semana sientes que se te apagó un poco la chispa, tómalo como una invitación: detente, haz silencio, y vuelve a escuchar esa voz interior que sabe exactamente para qué fuiste hecha. Tu voz tiene valor. Tu creatividad tiene poder. Y el lugar donde te toca brillar, hoy, sigue siendo tuyo.</p> <h2 class="subtitle">¿Quieres escuchar la conversación completa?</h2> <p class="paragraph">Mira el episodio 89, &quot;No te apagues&quot;, con Carolina Carvajal, por aqui</p> <p class="paragraph">Síguenos también en nuestras redes:</p> <p class="paragraph">Instagram:<a href="https://www.instagram.com/vivasyplenas?igsh=OHBjZmFzeWpzNTFz"> @vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">TikTok: <a href="https://www.tiktok.com/@vivasyplenas?_r=1&amp;_t=ZT-97jrYkRl1ZN">@vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">Facebook: <a href="https://www.facebook.com/share/18pX4VSNA5/?mibextid=wwXIfr">Vivas &amp; Plenas</a></p>]]></content:encoded>
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   <title>Las señales que salvan una vida: guía práctica para la prevención del suicidio</title>
   <description>Conversamos con Francisco Robledo, experto en consejería y en prevención del suicidio, sobre las señales de alerta que los padres pasan por alto y por qué escuchar sin corregir puede ser la diferencia entre una crisis silenciosa y un hijo que pide ayuda a tiempo.</description>
   <pubDate>Tue, 15 Sep 2026 02:16:18 +0200</pubDate>
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   <category>Vivas y plenas</category>
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   <dc:creator>Barbara Migliore</dc:creator>
   <content:encoded><![CDATA[<p class="paragraph">Francisco explica que hay cambios que, vistos por separado, parecen parte normal de crecer. El problema es cuando varios aparecen juntos: perder el interés por lo que antes le importaba a un hijo, aislarse de la gente más cercana, dormir mucho más de lo normal o dejar de dormir, descuidar el aseo personal, bajar las calificaciones o volverse agresivo de una forma que ya no es solo rebeldía. De todas, marca una en particular como la más reveladora: la desesperanza, cuando un joven pierde el deseo, el entusiasmo y el ánimo, y ya no quiere participar ni en reuniones familiares.</p> <p class="paragraph">El riesgo, dice Francisco, es que <b>muchos padres no están tan involucrados en el día a día de sus hijos, y cuando llega un cambio se lo atribuyen a la etapa</b>. La diferencia está en que un adolescente rebelde sigue siendo sociable, mientras que uno que además se aísla y se aleja de la gente más cercana tiene, casi siempre, algo más profundo detrás.</p> <h2 class="subtitle">Conocer de verdad a un hijo</h2> <p class="paragraph">Francisco cuenta que, cuando se conoce un caso de suicidio, casi siempre se repite la misma frase entre los padres: no se dieron cuenta, no lo notaron. Compartió el caso de un joven de 19 años, buen estudiante, callado, que sus propios padres describían como “un buen muchacho”. Nadie vio venir lo que pasó: tras una lucha interna que nunca compartió con nadie, tomó una decisión que le costó la vida. Ser un hijo tranquilo, insiste Francisco, no significa que no esté pasando por algo; muchas veces significa, simplemente, que nadie habla con él.</p> <h2 class="subtitle">El hogar donde no se puede llorar</h2> <p class="paragraph">Francisco pinta una escena conocida: un niño llega del colegio después de sufrir bullying, buscando contarle a mamá o papá lo que le pasó. Si la respuesta es “no tengo tiempo”, o si un hijo que llega triste escucha que “los hombres no lloran”, el mensaje que recibe es que su casa no es un lugar donde pueda expresar lo que siente. Esas emociones que no encuentran salida se acumulan, y el error más común de los padres, dice Francisco, es reaccionar desde el miedo y no desde el amor: controlar, exigir explicaciones, en vez de hacer preguntas con sabiduría que inviten a hablar.</p> <h2 class="subtitle">Cuando la inteligencia artificial reemplaza a los padres</h2> <p class="paragraph">Francisco es claro sobre por qué los jóvenes de hoy recurren tanto a la inteligencia artificial: los escucha y les da un consejo, dos cosas que muchas veces no encuentran en casa. Menciona un caso ampliamente conocido, el de un adolescente que buscaba esa escucha y esa validación en una conversación con una inteligencia artificial, con un desenlace trágico. El punto, dice, no es satanizar la tecnología, sino entender que un hijo va a buscar en algún lado ser escuchado, y que ese lugar debería ser, antes que nada, su propia casa.</p> <p class="paragraph"> &lt;cite class=&quot;c-detail__cite__title&quot;&gt;La inteligencia artificial: los escucha y les da un consejo, dos cosas que muchas veces no encuentran en casa. &lt;/cite&gt;&lt;span class=&quot;c-detail__cite__author&quot;&gt;Francisco Robledo&lt;/span&gt;</p> <h2 class="subtitle">Lo que pueden hacer los papás hoy</h2> <p class="paragraph">Francisco resume su consejo en una idea simple: una buena intención sin un plan de acción es solo un deseo. Estos son los pasos concretos que propone:</p> <p class="paragraph">Francisco cierra con una anécdota propia: cuando su hijo era chico, en los trayectos en auto lo escuchaba contar sus cosas sin darle consejos, solo escuchando. Hoy, ya adulto, su hijo lo sigue llamando para pedirle consejo, porque encontró en él “una oreja de este tamaño”. Esa, dice, es la responsabilidad primaria de un padre o una madre, y la solución a buena parte de lo que hoy empuja a un hijo hacia una crisis: está en casa.</p> <h2 class="subtitle">Si tú o alguien que conoces está pasando por esto</h2> <p class="paragraph">Si tú o alguien que quieres está teniendo pensamientos suicidas o atravesando una crisis, no está sola. Llama o envía un mensaje de texto al 988, la Línea de Prevención del Suicidio y Crisis, disponible las 24 horas y con servicio en español. Hablar es el primer paso.</p> <h2 class="subtitle">¿Quieres escuchar la conversación completa?</h2> <p class="paragraph">Mira el episodio completo con Francisco Robledo por aquí</p> <p class="paragraph">Síguenos también en nuestras redes:</p> <p class="paragraph">Instagram: <a href="https://www.instagram.com/vivasyplenas?igsh=OHBjZmFzeWpzNTFz">@vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">TikTok: <a href="https://www.tiktok.com/@vivasyplenas?_r=1&amp;amp;_t=ZT-97jrYkRl1ZN">@vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">Facebook: <a href="https://www.facebook.com/share/18pX4VSNA5/?mibextid=wwXIfr">Vivas &amp; Plenas</a></p>]]></content:encoded>
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   <title>¿Por qué cuesta tanto ser amable con una misma?</title>
   <description>En esta ocasión hablaremos sobre cómo aprender a decir que no, perdonarnos a nosotras mismas y dejar de compararnos, de la mano de Ingrid Rosario, cantante y pastora que a los 52 años dice no conocer el agotamiento.</description>
   <pubDate>Mon, 07 Sep 2026 20:09:00 +0200</pubDate>
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   <dcterms:modified>2026-09-08T22:56:44+02:00</dcterms:modified>
   <dc:creator>Barbara Migliore</dc:creator>
   <content:encoded><![CDATA[<p class="paragraph">En este episodio de <i>Vivas y Plenas</i>, Flor Elena Robledo conversa con Ingrid Rosario sobre una pregunta que como mujeres nos hacemos pocas veces en voz alta: ¿sentimos que somos mamás, esposas, hijas, profesionales y amigas, todo para todos, menos para nosotras mismas? Es una tensión que muchas cargamos sin nombrarla, y que a veces confundimos con lo que “toca” sentir por ser mujeres. Ingrid dice haberle encontrado la vuelta a algo puntual: aprendió <b>a decir que no y a perdonarse cuando no llega a la meta que se propuso.</b></p> <h2 class="subtitle">La foto que dolió</h2> <p class="paragraph">Ingrid cuenta que, en una temporada de su iglesia, dio de más: dinero propio, tiempo, tareas que nadie le había pedido. Años después, en una producción distinta, el equipo se olvidó de incluirla en una foto grupal. Estaba todo el equipo, menos ella. Y como mujeres podemos llegar a pensar que dar tanto de nosotras mismas nos garantiza un lugar, hasta que un detalle así nos demuestra lo contrario y nos llena de resentimiento, como le pasó a Ingrid durante semanas.</p> <p class="paragraph">Buscando a Dios en medio de ese resentimiento, sintió una respuesta distinta a la que esperaba: “Hazte como yo me hice: me hice esclavo y me despojé de mí mismo”, sintió que Dios le decía, citando Filipenses 2. Desde entonces distingue, antes de decir que sí a algo, si lo hace por aplausos o porque fue llamada para ese momento.</p> <h2 class="subtitle">Ser amable con una misma</h2> <p class="paragraph">Ingrid recuerda que una amiga, en una etapa difícil, le dijo una frase que la descolocó: “Tienes que ser amable contigo.” Ella se defendió al principio, hasta que entendió lo que le estaban señalando: es amable con los demás, pero no lo es consigo misma. Flor opina que hay presiones que vienen del sistema, de los roles que se espera que cumplamos, y presiones que nosotras mismas nos ponemos por errores del pasado, y que el perdón tiene que aplicarse a las dos.</p> <p class="paragraph">Ingrid lo baja a lo cotidiano: entre tantos títulos, madre, esposa, maestra en casa, cocinera, pastora, cantante, el que sostiene todos los demás es ser hija de Dios. Ahí es donde se perdona, por ejemplo, cuando una comida le sale mal o cuando deja la ropa sin doblar sobre el sofá.</p> <h2 class="subtitle">Excelencia, no perfección</h2> <p class="paragraph">Ingrid comparte un concepto que suele enseñar en charlas para mujeres: la excelencia es la gracia de Dios actuando para hacer lo que hay que hacer; la perfección, en cambio, no depende de nuestra propia fuerza. Con esa distinción, dice, se liberó de la presión de tener que lograrlo todo por sus propios medios.</p> <h2 class="subtitle">Callar el ruido y florecer</h2> <p class="paragraph">A comienzos de año, Ingrid sintió demasiado ruido a su alrededor y pausó sus redes sociales. Se sintió libre, aliviada, liviana. Flor Elena conecta eso con uno de sus capítulos favoritos de Pies de Ciervas en los Lugares Altos: el de las florecitas silvestres, que se dan todos los días aunque casi nadie las note, y encuentran su gozo en darse sin esperar nada a cambio. Ingrid se reconoce ahí: de joven la llamaban too much, demasiado, y hoy abraza esa intensidad como parte de quién es.</p> <h2 class="subtitle">La felicidad es una fuente</h2> <p class="paragraph">Como mujeres, es fácil caer en la comparación: admirar a otra que parece lograrlo todo y sentir que a nosotras no nos sale igual. Ingrid distingue la comparación que impulsa a crecer de la que solo suma presión, y resume su propia transformación, incluida la pérdida de casi 80 libras, con una imagen: “la felicidad es como una fuente”, y lo que importa es de cuál bebemos. Entre todos sus títulos, el que sostiene el resto es ser hija de Dios. Cualquiera que hoy cargue la presión de ser todo para todos puede, como Ingrid, empezar por una sola decisión: perdonarse.</p> <h2 class="subtitle">¿Quieres escuchar la conversación completa?</h2> <p class="paragraph">Mira el episodio completo con Ingrid Rosario aquí</p> <p class="paragraph">Síguenos también en nuestras redes:</p> <p class="paragraph">Instagram: <a href="https://www.instagram.com/vivasyplenas?igsh=OHBjZmFzeWpzNTFz">@vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">TikTok: <a href="https://www.tiktok.com/@vivasyplenas?_r=1&amp;_t=ZT-97jrYkRl1ZN">@vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">Facebook: <a href="https://www.facebook.com/share/18pX4VSNA5/?mibextid=wwXIfr">Vivas &amp; Plenas</a></p>]]></content:encoded>
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   <title>Criar para soltar: por qué el vínculo con los hijos adultos se siembra desde que son pequeños</title>
   <description>Conversamos con Raquel Ramos y Penny Alonso sobre cómo cultivar el vínculo desde la infancia, transformarlo en cada etapa y sostenerlo cuando los hijos ya eligen libremente si quedarse cerca.</description>
   <pubDate>Wed, 02 Sep 2026 15:30:27 +0200</pubDate>
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   <category>Vivas y plenas</category>
   <dcterms:modified>2026-09-02T15:30:27+02:00</dcterms:modified>
   <dc:creator>Barbara Migliore</dc:creator>
   <content:encoded><![CDATA[<p class="paragraph">En este episodio de <i>Vivas y Plenas</i>, conversamos con Raquel Ramos y Penny Alonso : que los hijos vuelen tan alto como el destino les permita sin que se rompa el lazo. Porque llega un día en que ya no están obligados a estar con nosotras, y lo que decidan entonces depende casi por completo de lo que se haya sembrado mucho antes.</p> <p class="paragraph">En esta conversación exploramos <b>cómo se cultiva el vínculo desde la infancia,</b> cómo cambia el papel de la madre en cada etapa y qué hay que dejar ir para que la relación sobreviva a la adultez. Porque criar termina siempre en la misma paradoja: se sostiene aquello que se suelta.</p> <h2 class="subtitle">Los hijos son como una semilla</h2> <p class="paragraph">Raquel abre la conversación con una ilustración: los hijos son como una semilla que una tiene en la mano, y según como se la riegue va a crecer el fruto. Desde que son pequeños, la manera en que interactuamos con ellos y les mostramos cómo funcionan las relaciones es la que define lo que va a pasar después. Y el después es concreto: llega un momento en que ya no están obligados a ser nuestros hijos ni a estar con nosotras, y solo van a anhelar esa relación si se cultivó desde el principio.</p> <p class="paragraph">Penny, madre de tres varones, coincide y le agrega algo que suele quedar afuera de las conversaciones sobre crianza: disfrutarlos. Cuenta el efecto de esos videos donde una mamá baila y le pide al hijo que grabe, pero lo que en realidad queda registrado es la cara del niño mirándola. Una madre que disfruta su maternidad crea vínculo por el solo hecho de estar feliz.</p> <h2 class="subtitle">De cuidadora a compañera de camino: las etapas de una madre</h2> <p class="paragraph">Raquel explica que lo que más la ayudó fue entender que los hijos tienen etapas, pero que las madres también necesitamos crecer con ellos. Cuando son bebés somos cuidadoras y les damos seguridad. Cuando son niños enseñamos y ponemos parámetros. En la adolescencia pasamos a ser una especie de entrenadora que acompaña desde la esquina: esta situación se trabaja así, ahora vas. Y cuando son adultos ya no se trata de dirigir sino de caminar al lado, ser amigas, escuchar y preguntar.</p> <p class="paragraph">El cambio de fondo está en el tipo de pregunta. En lugar de dar la respuesta, Raquel propone preguntar por qué están tomando esa decisión, para que sean ellos quienes lleguen a sus propias conclusiones. Y cada hijo pide algo distinto: con una de sus hijas la conversación se abre por teléfono, preguntándole cómo está; con la otra hay que pasar tiempo juntas hasta que en algún momento se abre una ventana y aparece la conversación.</p> <h2 class="subtitle">Hacer la pregunta correcta, y saber recibir la respuesta</h2> <p class="paragraph">Penny cuenta que con varones el clásico “¿cómo estás?” siempre devuelve el mismo “bien”, así que tuvo que aprender a hacer preguntas que efectivamente abrieran algo. Pero el verdadero desafío, dice, no está en la pregunta sino en lo que viene después: conforme crecen, las respuestas dejan de ser las que una espera.</p> <p class="paragraph">“La misma respuesta va a determinar cómo tú vas a responder”, resume. Y ahí está el punto: escandalizarse ante lo que un hijo cuenta puede ser exactamente lo que haga que decida no volver a contar nada. A eso se suma el instinto de dar soluciones, que en la conversación aparece con humor y con verdad, porque las madres ya vimos la película. Pero muchas veces los hijos no vienen a buscar una salida sino a ser escuchados, y basta con prestar el oído para entender el panorama completo.</p> <h2 class="subtitle">Respetar una decisión que no es la favorita</h2> <p class="paragraph">Penny propone tres principios para la etapa adulta: hacer preguntas, no escandalizarse con las respuestas y respetar las decisiones aunque no sean las propias. Lo dice sin solemnidad: no es su decisión favorita, hay otras bastante más lindas, pero la respeta. A veces damos por hecho que con nuestros hijos no hace falta el respeto que sí tenemos con cualquier otra persona, y es justo al revés.</p> <p class="paragraph">Flor Elena lo lleva un paso más allá. Si afuera todo el mundo respeta a esa persona y en casa la seguimos tratando como si tuviera cuatro años, esa persona no puede desarrollarse ni llegar a una adultez sana, con sus propios límites. Y está el temor, que el panel no niega: siempre vamos a tener miedo de que se estrellen. Es normal. Lo que no puede pasar es que sea el miedo el que responda todo el tiempo. Como aporta Yudy, el amor incondicional no depende de que tomen las mejores decisiones: se está ahí para celebrar la victoria y también para llorar y recalcular.</p> <h2 class="subtitle">Meterse en el mundo de ellos</h2> <p class="paragraph">La historia más concreta del episodio es la de Penny y los deportes. Cuando sus hijos eran chicos y todo giraba en torno al deporte, se dio cuenta de que tenía dos opciones: ser la mamá que carga los bolsos y la comida, o ser la mamá que se sienta al lado a mirar. Eligió la segunda, y eso implicó aprender de deportes a propósito. Hasta hoy, buena parte de la relación con ellos se sostiene sobre eso.</p> <p class="paragraph">Pero no funcionó igual con los tres. Uno de sus hijos no es deportista: le gusta la tecnología, leer, los museos, el arte, el cine. Y también tuvo que aprender ese mundo. La conclusión es que cada hijo tiene su propia puerta de entrada y encontrarla es más una cuestión de disponer el corazón que de técnica. Con los varones, además, esos espacios compartidos son los que abren las conversaciones difíciles: sentadas a ver un partido, en el entretiempo aparece lo que no aparecería de frente.</p> <p class="paragraph">Penny agrega algo que rara vez se dice: los hijos también tienen que aprender a lidiar con las emociones de su madre. Ella ha tenido conversaciones donde lloró delante de ellos y después les explicó qué estaba pasando, porque el día de mañana van a estar con alguien a quien le pase lo mismo. La relación es de dos lados, sobre todo cuando ya son adultos y también pueden dar.</p> <h2 class="subtitle">Los valores no se enseñan de la boca para afuera</h2> <p class="paragraph">Raquel insiste en que los principios no se transmiten enunciándolos, sino viviéndolos, y cita algo que la acompaña: instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. Lo explica como un equipaje: lo que se forma en el corazón de un hijo se lo lleva puesto cuando sale de casa.</p> <p class="paragraph">La prueba de que ese equipaje viajaba llegó en forma de historia. Una de sus hijas estudió producción musical en Berklee y compuso una canción tan pegadiza que uno de sus profesores organizó una reunión para usarla. Era para promocionar una bebida con cannabis. Mientras la contaba, los padres escuchaban conteniendo la respiración, porque su hija ya es adulta y podía decidir lo que quisiera. Dijo que no: prefirió que su canción no sonara en todas partes antes que verla usada para algo que no la representaba.</p> <h2 class="subtitle">La maternidad no termina: se transforma</h2> <p class="paragraph">Solemos pensar que la maternidad tiene un final, dice Penny, y ella cree que lo que tiene es una transformación. Acompañar a un hijo mientras atraviesa una relación que no funciona, por ejemplo, es ver en acción todo lo que una enseñó, porque una cosa es lo que dijimos y otra bien distinta es lo que ellos absorbieron de verdad.</p> <p class="paragraph">Estar consciente de que también nosotras podemos transformarnos y adaptarnos a lo que ese hijo necesita en cada temporada es, según Penny, lo que marca la diferencia entre una relación que se disfruta durante toda la vida y una que se va resintiendo. Y la recompensa está a la vista: verlos felices, cumpliendo sus sueños, formando su familia. Pero para eso hay que invertir intencionalmente.</p> <h2 class="subtitle">Cuando forman su propia familia</h2> <p class="paragraph">Raquel comparte algo que escuchó recién casada y que le ordenó el vínculo con los suyos: cuando una se casa, su familia pasa a ser la que está formando, y aquella donde creció pasa a ser sus familiares. Eso mismo aplica cuando los hijos crecen: ahora tienen otro núcleo y otras prioridades. No significa quedar afuera, significa entender que el lugar cambió.</p> <p class="paragraph">De ahí sale la advertencia más práctica del episodio. Si los sofocamos y queremos estar ahí todo el tiempo, vamos a encontrar resistencia. Si les damos espacio y hacemos que los momentos compartidos enriquezcan su vida —reír, viajar, hacer cosas juntos, y no solo tener conversaciones serias—, la relación cambia de forma pero continúa. Raquel suma una idea que vale para las dos partes: cada siete años cambiamos. Ni ellos son los mismos ni nosotras tampoco, y el riesgo es quedarse con la imagen del hijo de siete años, en la comida y en todo lo demás.</p> <h2 class="subtitle">La pregunta que da miedo hacer</h2> <p class="paragraph">Hay una pregunta que atraviesa el final del episodio: ¿qué madre necesitan mis hijos en esta temporada? Varias de las presentes admiten que se la hacen a sí mismas todo el tiempo, pero que nunca se la hicieron directamente a sus hijos.</p> <p class="paragraph">Penny sí lo hizo, cuando los tres se fueron a la universidad y ella se encontró con el nido vacío. Uno le respondió que no necesitaba nada, y esa respuesta ya le ordenó las cosas. Otro le pidió algo concreto que ella jamás habría adivinado sola. El desafío, reconoce, no es hacer la pregunta sino recibir la respuesta sin resentimiento: aceptar un pedido de espacio como un límite legítimo y no como un rechazo. Cuando le pidieron menos llamadas, ella lo resolvió así: si no puedo hablar con ellos, voy a hablar de ellos. Y se puso a orar.</p> <p class="paragraph">Raquel cuenta que a ella la salvaron los mensajes de texto. Una foto que aparece de recuerdo en el teléfono, un “estoy pensando en ti”, una palabra que afirma. Sus hijas saben que no tienen obligación de responder, y justamente por eso funciona: llega sin presión y queda guardado.</p> <p class="paragraph">El episodio cierra con una imagen de Flor Elena, la misma que usó en la boda de su hija: los hijos son águilas que tienen que volar tan alto como su destino, sus dones y su propósito les permitan, y las madres somos las anclas que los sostienen en oración y los impulsan a llegar. </p> <h2 class="subtitle">¿Quieres escuchar la conversación completa?</h2> <p class="paragraph">Mira el episodio completo con Raquel Ramos y Penny Alonso en nuestro canal de YouTube.</p> <div class="embed"><iframe src="https://www.youtube.com/embed/BEMd9veG-rY" width="640" height="360" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></div> <p class="paragraph">Síguenos también en nuestras redes:</p> <p class="paragraph">Instagram: <a href="https://www.instagram.com/vivasyplenas?igsh=OHBjZmFzeWpzNTFz">@vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">TikTok: <a href="https://www.tiktok.com/@vivasyplenas?_r=1&amp;amp;_t=ZT-97jrYkRl1ZN">@vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">Facebook: <a href="https://www.facebook.com/share/18pX4VSNA5/?mibextid=wwXIfr">Vivas &amp; Plenas</a></p>]]></content:encoded>
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   <title>Estar al pendiente: por qué el cuidado que damos también necesita ser recíproco</title>
   <description>Las Vivas y Plenas conversan entre ellas sobre cómo sostener vínculos intencionales, reconocer cuándo una amistad deja de ser de ida y vuelta, y poner límites sin dejar de amar.</description>
   <pubDate>Wed, 26 Aug 2026 22:12:52 +0200</pubDate>
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   <category>Vivas y plenas</category>
   <dcterms:modified>2026-09-04T10:43:54+02:00</dcterms:modified>
   <dc:creator>Barbara Migliore</dc:creator>
   <content:encoded><![CDATA[<p class="paragraph">En este episodio de <i>Vivas y Plenas</i>, Flor Elena Robledo y el panel conversan sobre una pregunta que decimos varias veces al día casi sin pensarla: “¿cómo estás?”. <b>Vivimos más conectadas que nunca por la tecnología y, al mismo tiempo, más desconectadas emocionalmente</b>. Esa pregunta puede ser una fórmula de cortesía que no espera respuesta, o la puerta de entrada a una conversación que sostiene a alguien en un momento difícil. La diferencia está en si nos quedamos a escuchar.</p> <p class="paragraph">Pero la conversación toma un giro incómodo a mitad de camino, porque estar al pendiente es hermoso hasta que se vuelve una sola dirección: la de siempre dar. En esta conversación exploramos cómo cultivar vínculos intencionales, cómo identificar que una amistad dejó de ser recíproca y cómo hacer desapegos sin dejar de querer.</p> <h2 class="subtitle">La pregunta que casi nadie se queda a escuchar</h2> <p class="paragraph">Ivethe abre el episodio con un recuerdo propio. Hace unos años llegó a Miami atravesando una situación difícil y alguien le preguntó cómo estaba. Ella contestó con la verdad —“estoy muy mal”— y la otra persona se quedó sin saber qué responder. No estaba preparada para una respuesta honesta.</p> <p class="paragraph">El panel coincide en que el “¿cómo estás?” se convirtió en una fórmula: se pregunta al pasar, sin tiempo real para escuchar, y por eso casi todas contestamos “bien” en automático. Pero también advierten algo importante: no hay que abrirse con todo el mundo. La clave está en tener un grupo pequeño de personas confiables con las que sí se pueda decir la verdad, porque una de las necesidades más profundas del ser humano es sentirse escuchada y valorada.</p> <p class="paragraph">
    
    
&lt;cite class=&quot;c-detail__cite__title&quot;&gt;La frase “Si necesitas algo, me llamas” no alcanza.&lt;/cite&gt;</p> <p class="paragraph">Hay una frase que suena generosa y en la práctica no funciona: “cualquier cosa, me llamas”. Las Vivas lo dicen sin rodeos: cuando alguien nos dice eso, no llamamos. Nadie levanta el teléfono para pedir que le lleven una sopa. Estar al pendiente no es quedar disponible, es tomar la iniciativa.</p> <p class="paragraph">El panel identifica además un patrón incómodo: solemos esperar la tragedia para acercarnos. Nos enteramos de que alguien está en el hospital y llamamos. Pero mucha gente no atraviesa una enfermedad visible, sino soledad, y esa no manda avisos. La pregunta que queda flotando es honesta: ¿estoy pendiente de verdad, o estoy cumpliendo con un compromiso porque la situación es grave?</p> <h2 class="subtitle">La intencionalidad se demuestra en gestos pequeños</h2> <p class="paragraph">Una de las Vivas cuenta el ejemplo que tiene más cerca: su mamá, de 83 años, se acuerda de los cumpleaños de casi todo el mundo y llama ese mismo día. Cuando llega el suyo, recibe una cantidad enorme de mensajes, y no es casualidad: sembró eso durante años. Hay quienes le dicen: “qué bueno que te acordaste de mí, porque no había recibido ni una sola llamada hoy”.</p> <p class="paragraph">De ahí salen ideas que no cuestan nada: una notita por correo cuando una se acuerda de alguien, un mensaje de texto para que no se pase el día. Y una recomendación muy práctica: cuando no hay tiempo de llamar, mandar un audio en lugar de un texto, porque en un mensaje escrito no se lee la intención detrás de las palabras. Un “estoy corriendo, pero feliz cumpleaños” dicho con la propia voz se siente distinto a felicitar por Facebook o Instagram, que el panel describe como lo más impersonal que hay.</p> <h2 class="subtitle">La conexión empieza por una, pero tiene que ser recíproca</h2> <p class="paragraph">Aquí la conversación cambia de tono. Si quiero ser amiga de alguien, la iniciativa me toca a mí: llamar, buscar, preocuparme. ¿Pero qué pasa cuando eso nunca vuelve? Una de las Vivas cuenta que tenía una amiga a la que llamaba y llamaba sin recibir jamás algo de regreso, hasta que decidió dejar de forzar una relación que la otra persona no quería desarrollar.</p> <p class="paragraph">El panel no lo lee como resentimiento sino como autoestima saludable. Es triste y es duro, pero también es sabio: proteger el propio corazón es parte de querer bien. Seamos intencionales en buscar a los demás, dicen, pero aprendamos también a leer los ambientes. El cariño que se envía tendría que volver.</p> <h2 class="subtitle">Cuando la amistad se convierte en un desagüe emocional</h2> <p class="paragraph">El panel describe una dinámica que muchas van a reconocer: personas que solo aparecen cuando tienen un problema, que te buscan para que las escuches o les resuelvas, y que cuando todo está bien no se acuerdan de ti. Te usan como “bote de basura emocional”, y funciona justamente porque eres confiable. Después, cuando la que necesita apoyo eres tú, del otro lado hay silencio, mensajes sin responder o un visto que no vuelve.</p> <p class="paragraph">Lo que casi nunca se dice en voz alta es el costo real: escuchar no es gratis. “Cuando tú me estás contando tus cosas y tus problemas, mi corazón se carga”, dice una de ellas, porque hay una conexión verdadera y una se preocupa de verdad. De ahí la necesidad de un balance y de saber a quién darle el tiempo. La conclusión que ordena todo el episodio es una sola: la amistad tiene que ser recíproca.</p> <h2 class="subtitle">El acompañamiento que se diluye (y el que se queda)</h2> <p class="paragraph">El cierre más fuerte del episodio lo trae Iveth. Hay estadísticas, cuenta, que muestran que cuando una persona atraviesa una crisis —un diagnóstico, una muerte— las primeras semanas está rodeada de gente: mensajes, llamadas, preocupación de todos. Pero con el tiempo eso se diluye, hasta que quedan una o dos personas. A veces, ninguna.</p> <p class="paragraph">Y comparte una historia que lo dice todo. Una clienta suya perdió trágicamente a su esposo, ambos en sus cuarenta. Otra viuda le dio un consejo tan honesto como devastador: “disfruta el momento de ahora, que tienes la atención de todos, porque después de un mes nadie se va a acordar de ti”.</p> <p class="paragraph">Ahí está, quizás, la verdadera medida de estar al pendiente. Todas aparecemos la primera semana. Lo difícil, y lo valioso, es acordarse al mes, a los seis meses, cuando el resto del mundo ya volvió a su vida cotidiana y esa persona sigue atravesando lo suyo en silencio. Flor Elena cierra con la frase que sostiene a este grupo dentro y fuera de cámara: juntas somos más fuertes.</p> <p class="paragraph">¿Quieres escuchar la conversación completa?</p> <p class="paragraph">Mira el episodio completo en nuestro canal de YouTube.</p> <div class="embed"><iframe src="https://www.youtube.com/embed/5qQRpmMEoIs" width="640" height="360" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></div> <p class="paragraph">Síguenos también en nuestras redes:</p> <p class="paragraph">• Instagram: <a href="https://www.instagram.com/vivasyplenas?igsh=OHBjZmFzeWpzNTFz">@vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">• TikTok: <a href="https://www.tiktok.com/@vivasyplenas?_r=1&amp;amp;_t=ZT-97jrYkRl1ZN">@vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">• Facebook:<a href="https://www.facebook.com/share/18pX4VSNA5/?mibextid=wwXIfr"> Vivas &amp; Plenas</a></p>]]></content:encoded>
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   <title>Cuidado de la piel con ciencia y conciencia: Todo lo que necesitas saber sobre fotoprotección</title>
   <description>Conversamos con la Dra. Orquídea Mejía sobre salud dermatológica, mitos del sol y cómo elegir una rutina de protección solar que cuide tu piel de forma integral.</description>
   <pubDate>Wed, 19 Aug 2026 16:08:14 +0200</pubDate>
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   <category>Vivas y plenas</category>
   <dcterms:modified>2026-08-19T16:08:14+02:00</dcterms:modified>
   <dc:creator>Barbara Migliore</dc:creator>
   <content:encoded><![CDATA[<p class="paragraph">En este episodio de <i>Vivas y Plenas</i>, Flor Elena Robledo conversa con la Dra. Orquídea Mejía, <b>médica dermatóloga</b>, sobre una duda fundamental que afecta nuestro día a día: ¿estamos aplicando la fotoprotección de forma correcta o solo cumpliendo con un paso superficial sin conocer los verdaderos riesgos de la radiación solar?</p> <p class="paragraph">La fotoprotección es mucho más que evitar una quemadura en la playa: es el hábito principal para prevenir el fotoenvejecimiento, la hiperpigmentación y el cáncer de piel. Este episodio nos invita a entender que <b>cuidar la salud cutánea es una decisión diaria que requiere constancia, criterio y conocimiento.</b></p> <h2 class="subtitle">Fotoprotección desde la conciencia clínica</h2> <p class="paragraph">La Dra. Mejía enfatiza que, desde etapas tempranas, debemos educarnos sobre los efectos de la radiación visible y la radiación ultravioleta. Exponerse al sol sin la debida protección no solo impacta la apariencia estética, sino la estructura interna de la piel a largo plazo.</p> <p class="paragraph">Para la especialista, integrar el protector solar en la rutina diaria no debe verse como un lujo o una tendencia, sino como un acto básico de salud preventiva y autocuidado responsable.</p> <h2 class="subtitle">La ciencia detrás de la radiación y los ingredientes</h2> <p class="paragraph">La especialista recuerda que la radiación UVA penetra profundamente en la dermis provocando envejecimiento prematuro y manchas, mientras que los rayos UVB son los responsables directos de las quemaduras solares. &quot;El cuidado de la piel no se detiene cuando entra la sombra; la luz azul de las pantallas y la radiación visible también demandan atención&quot;, explica.</p> <p class="paragraph">&quot;El cuidado de la piel no se detiene cuando entra la sombra; la luz azul de las pantallas y la radiación visible también demandan atención&quot;Orquídea Mejía</p> <p class="paragraph">Entre las herramientas más eficientes del mercado, destaca activos con propiedades antioxidantes y calmantes, como la centella asiática, e ingredientes con pigmento que contienen óxido de hierro, fundamentales para bloquear la luz visible y prevenir el empeoramiento de afecciones como el melasma.</p> <h2 class="subtitle">Cómo la constancia en el cuidado transformó su enfoque profesional</h2> <p class="paragraph">Antes de consolidar su carrera en la dermatología, la Dra. Mejía exploró diversas áreas médicas hasta apasionarse por la prevención y la salud cutánea. Su interés por la interacción entre la exposición ambiental y la respuesta biológica de la piel la llevó a especializarse en fotoprotección avanzada.</p> <p class="paragraph">Durante su formación, identificó la falta de educación preventiva en el público general, lo que la impulsó a divulgar información rigurosa sobre el uso de fotoprotectores tópicos, fotoprotección oral y la detección temprana de anomalías cutáneas mediante la regla ABCDE.</p> <h2 class="subtitle">Un enfoque médico que impulsa la salud, no solo la estética</h2> <p class="paragraph">Para la Dra. Mejía, un buen tratamiento dermatológico compite en rigor académico con cualquier especialidad clínica, fundamentándose siempre en la evidencia científica. Su propósito es formar pacientes concientes que comprendan el valor de la prevención.</p> <p class="paragraph">Según la doctora, lo más valioso de una consulta no es únicamente la prescripción de un producto, sino acompañar al paciente a descubrir las necesidades específicas de su tipo de piel para garantizar resultados sostenibles a lo largo del tiempo.</p> <h2 class="subtitle">Los desafíos modernos frente al cuidado de la piel</h2> <p class="paragraph">La Dra. Mejía reconoce que los hábitos de la sociedad actual presentan retos particulares: la constante exposición a pantallas digitales, la contaminación urbana y la desinformación en redes sociales sobre tendencias de cosmética casera o sin sustento clínico.</p> <p class="paragraph">Uno de los puntos que más resalta es que el uso del protector solar debe reaplicarse cada dos o tres horas, especialmente en entornos de alta exposición o sudoración, superando el mito de que una sola aplicación por la mañana es suficiente para todo el día.</p> <h2 class="subtitle">La influencia de la rutina diaria: la clave silenciosa</h2> <p class="paragraph">Flor Elena y la Dra. Mejía coinciden en que los pequeños hábitos diarios pueden potenciar o arruinar la salud cutánea. Mantener una rutina constante de limpieza, hidratación y fotoprotección sostiene la barrera cutánea sana, mientras que el abandono de estas prácticas o el uso de productos inadecuados puede acelerar el daño celular.</p> <p class="paragraph">Ambas destacan que una rutina establecida con disciplina no solo previene enfermedades graves como el melanoma, sino que se traduce en una piel luminosa, equilibrada y saludable a lo largo de los años.</p> <h2 class="subtitle">¿Protector con color o sin color? Elección según la necesidad</h2> <p class="paragraph">La Dra. Mejía aclara que la elección entre un fotoprotector con pigmento o uno transparente depende del tipo de piel y de las patologías previas de cada paciente.</p> <p class="paragraph">Ambas coinciden en que no existe una única fórmula universal: mientras que los protectores con pigmento son indispensables para pacientes con tendencia a la hiperpigmentación, los protectores sin color o de textura fluida pueden ser la mejor opción para pieles grasas o personas que realizan actividad física al aire libre.</p> <h2 class="subtitle">Cuando la desinformación choca con la salud cutánea</h2> <p class="paragraph">Otro reto que enfrentan los especialistas es la proliferación de mitos sobre la absorción de vitamina D y el uso de bloqueadores solares. Flor Elena señala cómo la desinformación en internet suele llevar a las personas a suspender el fotoprotector por miedo a deficiencias vitamínicas o ingredientes químicos.</p> <p class="paragraph">Para ambas, la clave está en dos aspectos: consultar siempre con profesionales de la salud capacitados y aprender a elegir productos dermatológicamente probados, respaldados por estudios y laboratorios serios.</p> <h2 class="subtitle">Prevención del cáncer de piel: dar el paso de la revisión</h2> <p class="paragraph">La Dra. Mejía enfatiza la importancia de realizar autoexploraciones periódicas en la piel utilizando la regla ABCDE (Asimetría, Bordes, Color, Diámetro y Evolución) para detectar cualquier cambio sospechoso en los lunares.</p> <p class="paragraph">Aunque muchas personas postergan la visita al dermatólogo por falta de tiempo o desinterés, la especialista recuerda que la detección precoz es determinante. animando a los pacientes a agendar revisiones anuales como parte fundamental del cuidado integral de la salud.</p> <h2 class="subtitle">¿Quieres escuchar la conversación completa?</h2> <p class="paragraph">Mira el episodio completo con la Dra. Orquídea Mejía en nuestro canal de YouTube.</p> <div class="embed"><iframe src="https://www.youtube.com/embed/LJeF13RzVAY" width="640" height="360" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></div> <p class="paragraph">Síguenos también en nuestras redes:</p> <p class="paragraph">• Instagram: <a href="https://www.instagram.com/vivasyplenas?igsh=OHBjZmFzeWpzNTFz">@vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">• TikTok: <a href="https://www.tiktok.com/@vivasyplenas?_r=1&amp;_t=ZT-97jrYkRl1ZN">@vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">• Facebook: <a href="https://www.facebook.com/share/18pX4VSNA5/?mibextid=wwXIfr">Vivas &amp; Plenas</a></p>]]></content:encoded>
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   <title>Cómo acompañar a los hijos adolescentes sin perder la conexión ni la paz</title>
   <description>Conversamos con Carolina Carvajal sobre el duelo maternal, la sanidad del corazón, los límites saludables y cómo soltar el control a través de la fe.</description>
   <pubDate>Mon, 17 Aug 2026 16:34:20 +0200</pubDate>
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   <category>Vivas y plenas</category>
   <dcterms:modified>2026-08-17T16:34:20+02:00</dcterms:modified>
   <dc:creator>Barbara Migliore</dc:creator>
   <content:encoded><![CDATA[<p class="paragraph">En este episodio de <i>Vivas y Plenas</i>, conversamos con la autora Carolina Carvajal sobre una de las etapas más desafiantes y transformadoras de la maternidad: <b>la adolescencia</b>. ¿Cómo mantener una comunicación fluida, establecer límites con sabiduría y acompañar a nuestros hijos cuando pasan de contárnoslo todo a retraerse en su propio mundo?</p> <p class="paragraph">La adolescencia no solo implica un cambio profundo para los hijos, sino también un proceso de transición, madurez y redefinición para las madres. Este episodio cuenta con el patrocinio de Liberty University, una institución comprometida con el desarrollo de las <b>familias hispanas</b> a través de una educación de excelencia fundamentada en la fe, los valores tradicionales y el trabajo.</p> <p class="paragraph">El duelo maternal: Aceptar que la infancia de tus hijos terminó</p> <p class="paragraph">Carolina explica que el primer paso fundamental para abordar esta etapa es procesar el &quot;duelo maternal&quot;. Aceptar que la etapa del niño chiquito —donde la madre estaba completamente involucrada en el juego y el cuidado físico diario— ha llegado a su fin.</p> <p class="paragraph">A menudo, las madres intentan aferrarse a la infancia diciendo &quot;mi hijo sigue siendo un niñito&quot;, lo que impide que los jóvenes crezcan de forma saludable. Para permitirles avanzar, la mamá debe renunciar al rol que desempeñó en el pasado y abrirse con valentía a la nueva etapa.</p> <p class="paragraph">De protagonista a personaje estelar en su historia</p> <p class="paragraph">Durante los primeros diez años de vida, la maternidad demanda un esfuerzo físico constante (desvelos, cuidados continuos, acompañamiento mano a mano). Sin embargo, al llegar a la adolescencia, el trabajo se vuelve principalmente mental y emocional.</p> <p class="paragraph">&quot;Antes eras la protagonista en su historia; ahora pasas a ser un actor estelar&quot;, señala Carolina. Pasar a un segundo plano requiere un ajuste interno en la madre: aprender a caminar un paso atrás, observando con un foco más amplio para brindar seguridad sin estancar su crecimiento ni sobreprotegerlos en exceso.</p> <p class="paragraph">Sanar el propio corazón para no proyectar heridas en los hijos</p> <p class="paragraph">Al tener las manos menos ocupadas físicamente, Carolina invita a las madres a ocuparse de su propio corazón. La adolescencia de los hijos suele detonar heridas no resueltas del pasado maternal, como el miedo al rechazo, recuerdos de la infancia o patrones familiares como la &quot;ley del hielo&quot;.</p> <p class="paragraph">Cuando un adolescente responde con frialdad o distancia, en lugar de tomarlo de manera personal o discutir al mismo nivel emocional que el joven, la madre debe preguntarse: ¿Por qué esto me duele o me incomoda tanto? Sanar esas heridas evita transferir el dolor y permite modelar reacciones maduras y saludables.</p> <p class="paragraph">Amor incondicional, pero con relaciones condicionadas</p> <p class="paragraph">Uno de los puntos más reveladores de la conversación es la diferencia entre el amor y la convivencia. Aunque el amor de una madre hacia sus hijos es incondicional, la relación sí debe estar condicionada por el respeto mutuo y los límites.</p> <p class="paragraph">Tratar a los hijos como un &quot;punching bag&quot; donde se acepta cualquier trato no es saludable. Modelar una relación sana implica decirles con firmeza y amor cuándo sus palabras duelen o cuándo un trato no es aceptable. De esta forma, se les enseña a responsabilizarse de sus emociones y a construir relaciones interpersonales sanas en el futuro.</p> <p class="paragraph">Soltar el control y guiar a través de la oración</p> <p class="paragraph">Es natural que en la adolescencia la voz de los padres pierda cierta influencia directa, ya que los jóvenes buscan su propia identidad e independencia. Por eso, Carolina resalta la importancia de cultivar consejeros y entornos de confianza para ellos desde pequeños.</p> <p class="paragraph">Cuando la comunicación verbal se vuelve difícil, la herramienta más poderosa de una madre deja de ser el control o la discusión, y pasa a ser la oración. Soltar el control y &quot;guerrear&quot; en el lugar secreto por el bienestar de los hijos permite confiar en que Dios sigue trabajando en el corazón de cada uno de ellos.</p> <p class="paragraph">Mamás plenas, hijos exitosos: La clave de la independencia</p> <p class="paragraph">Carolina enfatiza que la identidad de una mujer no puede estar anclada únicamente en la maternidad. Cuando la vida de la madre depende emocionalmente de cada reacción del hijo, el proceso de separación resulta doloroso y desgastante para ambos.</p> <p class="paragraph">Ofrecer a los hijos el ejemplo de una madre plena —que cultiva sus propios proyectos, amistades, profesión y fe— es el mejor regalo para su futuro. Un modelo de plenitud en el hogar les da a los hijos la seguridad necesaria para convertirse en adultos independientes, maduros y seguros de sí mismos.</p> <p class="paragraph">Liberty University: becas para familias hispanas</p> <p class="paragraph">Este episodio de Vivas y Plenas es presentado gracias a Liberty University, que está regalando becas para familias hispanas que creen en la fe, los valores tradicionales y el trabajo como parte de nuestra identidad de vida, ya sea en campus o 100% en línea.</p> <p class="paragraph">Una visita puede cambiar tu vida y la de tu familia. Conoce más en liberty.edu/UnaVisita o mediante el enlace en la descripción de este contenido.</p> <p class="paragraph">¿Quieres escuchar la conversación completa?</p> <p class="paragraph">Mira el episodio completo con Carolina Carvajal en nuestro canal de YouTube.</p> <p class="paragraph">Síguenos también en nuestras redes sociales:</p> <p class="paragraph">•	Instagram: @vivasyplenas</p> <p class="paragraph">•	TikTok: @vivasyplenas</p> <p class="paragraph">• Facebook: Vivas &amp; Plenas</p>]]></content:encoded>
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   <title>Señales narcisistas que no se deben ignorar</title>
   <description>Segunda parte de nuestra conversación con la doctora Annie Borges: herramientas prácticas para identificar el narcisismo y proteger tu paz emocional.</description>
   <pubDate>Mon, 10 Aug 2026 23:18:47 +0200</pubDate>
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   <category>Vivas y plenas</category>
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   <dc:creator>Barbara Migliore</dc:creator>
   <content:encoded><![CDATA[<p class="paragraph">En este episodio de <i>Vivas y Plenas</i> retomamos la conversación con la doctora Annie Borges sobre un tema que puede afectar profundamente la salud emocional, la autoestima y las relaciones: <b>¿cómo proteger nuestro bienestar cuando estamos lidiando con una persona narcisista? </b>Muchas veces quienes están en este tipo de dinámica terminan cuestionando su propio valor, sus emociones e incluso su propia percepción de la realidad.</p> <p class="paragraph">En esta segunda parte, la doctora Borges comparte herramientas prácticas para establecer límites saludables, fortalecer nuestra identidad, recuperar la confianza en nosotras mismas y aprender a vivir con mayor claridad, fortaleza y paz emocional.</p> <h2 class="subtitle">Dos tipos de narcisismo: conducta y trastorno de personalidad</h2> <p class="paragraph">La doctora Borges hace una distinción clave: existe el narcisismo como conducta, un comportamiento que la persona puede &quot;encender o apagar como un switch&quot;, sobre el cual tiene cierto autocontrol y la posibilidad de reconocerlo y buscar ayuda para cambiar. Y existe el narcisismo como trastorno de personalidad, una condición de salud mental mucho más profunda: la persona no tiene empatía, no sabe validar, es extremadamente autosuficiente y no busca ayuda porque se siente perfecta. &quot;Es mucho más profundo, más arriesgado y mucho más difícil de poder controlar&quot;, explicó.</p> <h2 class="subtitle">Por qué son tan buenos manipulando</h2> <p class="paragraph">-...mientras más inteligente es la persona, mayor es su capacidad de persuadir y manipular...-</p> <p class="paragraph">Según la doctora Borges, muchas personas con rasgos narcisistas son también extremadamente inteligentes, y esa inteligencia suele ir de la mano con la manipulación: mientras más inteligente es la persona, mayor es su capacidad de persuadir y manipular, lo cual termina afectando significativamente sus relaciones de pareja, el trabajo y la vida cotidiana.</p> <h2 class="subtitle">Las señales de alerta al inicio de una relación</h2> <p class="paragraph">Uno de los puntos más prácticos de la conversación fue cómo detectar las alertas tempranas, especialmente en mujeres jóvenes que aún no tienen experiencia para discernir. Al principio, explica la doctora Borges, suele haber &quot;love bombing&quot;: la persona narcisista te trata como una princesa, te abre la puerta, te rodea de atención. Por eso, su recomendación concreta es esperar de cuatro a seis meses dentro de la relación antes de confiar plenamente, ya que es en ese momento cuando las personas &quot;se relajan&quot; y comienza a salir su verdadera forma de ser, de manera gradual.</p> <p class="paragraph">Ese cambio gradual se manifiesta en dudas constantes sobre una misma, sentirse menos, sentirse no validada, ansiosa, y en comentarios de personas cercanas (una amiga, la mamá) que notan señales de alerta que la persona involucrada a veces minimiza o no quiere ver.</p> <h2 class="subtitle">Los límites son para ti, no para cambiar al narcisista</h2> <p class="paragraph">La doctora Borges fue enfática: ninguna de estas herramientas está diseñada para cambiar al narcisista, &quot;porque nadie cambia a nadie&quot;. El objetivo es protegerse una misma de la victimización y del abuso emocional. Comunicarse con claridad y establecer límites específicos es fundamental, pero la doctora aclara un matiz importante: el límite no es un anuncio hecho al narcisista para que sepa qué te molesta (eso solo le da más información para manipular), sino una decisión personal e interna sobre lo que una misma va a aceptar o no, que luego simplemente se ejecuta con consistencia.</p> <p class="paragraph">&quot;El narcisista no puede cambiar aunque quiera&quot;, si está diagnosticado con un trastorno de personalidad, ya que requeriría años de psicoterapia que muchas veces la persona ni siquiera está dispuesta a buscar. Lo único que el narcisista realmente entiende no son los límites verbales, sino la acción consistente: retirarse de la conversación cuando el tono no es respetuoso, y cumplirlo cada vez, sin dar el show ni perder el control (algo que, señalan, el narcisista disfruta profundamente, porque le da la oportunidad de hacer parecer que el problema es de la otra persona).</p> <h2 class="subtitle">No dependas de su validación</h2> <p class="paragraph">Otro punto esencial es no depender de la validación de una persona narcisista, ya que ellos no saben validar genuinamente: su necesidad de sentirse superiores viene de una inseguridad profunda y arraigada. Por eso, la doctora Borges recomienda trabajar la conversación interna: lo que una es no debe depender de cómo reacciona esa persona, sea la mamá, el esposo, el jefe o un hijo.</p> <h2 class="subtitle">Cómo diferenciar un narcisista de alguien que necesita sanidad</h2> <p class="paragraph">La conversación incluyó una advertencia importante: no toda persona con una reacción difícil es narcisista. Hay una línea muy fina entre el narcisismo real y alguien que, por ejemplo, ha sido abusado y necesita sanidad emocional, no una etiqueta. &quot;Toda esta información que estamos dando no es que sean todos narcisistas, puede ser que tenga falta de sanidad&quot;, aclaró la doctora, señalando que confundir ambas cosas puede terminar dañando aún más a alguien que en realidad necesita ayuda terapéutica.</p> <h2 class="subtitle">La importancia de una identidad propia fuerte</h2> <p class="paragraph">Para la doctora Borges, tener una identidad propia sólida (saber quién eres, qué piensas y cuáles son tus valores) es una de las mejores defensas frente al narcisismo. Muchas veces, cuando alguien elige o es elegido por una persona narcisista, es porque su identidad todavía no estaba bien formada: el narcisista estudia a la persona y sabe exactamente qué decir para atraerla, pero no elige a alguien cuya identidad sea demasiado fuerte para poder controlarla.</p> <h2 class="subtitle">El aislamiento: la señal de alerta más peligrosa</h2> <p class="paragraph">Una de las herramientas más importantes que compartió la doctora Borges es mantener una red de apoyo: amistades de confianza, familiares equilibrados y objetivos, y actividades comunitarias (la iglesia, un gimnasio, un club de lectura) que ayuden a salir del aislamiento. El aislamiento gradual, advierte, es una de las banderas rojas más claras: la persona narcisista aleja poco a poco a su pareja de amigos y familia para mantener mayor control, porque una persona aislada es más vulnerable a depender únicamente de su validación.</p> <p class="paragraph">Reconocer el lenguaje corporal de las personas cercanas también es clave: muchas mujeres viven esta situación en silencio, por vergüenza o temor, y a veces solo se les nota en gestos como mirar hacia abajo o alejarse de la familia. Por eso la doctora invita a no dudar en acercarse a alguien que muestre estas señales, en lugar de asumir que &quot;no hay que meterse&quot;.</p> <h2 class="subtitle">Cómo reconocer el gaslighting</h2> <p class="paragraph">El gaslighting, explica la doctora Borges, es &quot;dudar de sí mismo y de su propia realidad&quot;: la persona narcisista niega con tanta seguridad algo que sí sucedió, que quien lo vivió termina cuestionando su propia memoria. La clave para diferenciarlo de una simple diferencia de opinión está en la certeza de lo vivido: &quot;yo bien recuerdo haber dicho eso, y tú no me vas a decir que yo no lo dije, porque yo sí lo dije&quot;, ejemplifica, señalando que ser asertiva y firme suele hacer que la persona narcisista se retraiga.</p> <h2 class="subtitle">Herramientas prácticas: el diario y elegir tus batallas</h2> <p class="paragraph">Entre las herramientas más concretas que comparte la doctora Borges está llevar un registro o diario de las conversaciones importantes, para no dudar de lo que realmente se dijo. &quot;Al principio es mucho trabajo, pero te va a ahorrar mucho desgaste emocional y mental&quot;, explicó. Otra herramienta clave es aprender a elegir las batallas que realmente valen la pena, y soltar las que no, comparando la dinámica con un &quot;tug of war&quot; (un juego de tira y afloja): quien suelta la cuerda, en realidad, es quien gana, porque protege su propio nivel emocional en lugar de desgastarse en un conflicto que no lo merece.</p> <h2 class="subtitle">¿Se puede recuperar la autoestima después de años de manipulación?</h2> <p class="paragraph">Ante esta pregunta, la doctora Borges fue clara: sí se puede, aunque es un paso muy valiente para alguien que ha sido menospreciado por mucho tiempo. La clave está en confiar nuevamente en la propia percepción de la realidad, ya que el narcisismo busca precisamente sacar a la persona de su realidad para poder controlarla, quitándole su autonomía, su identidad y, muchas veces, su esperanza.</p> <h2 class="subtitle">Un mensaje de cierre: la libertad que nadie puede quitarte</h2> <p class="paragraph">La doctora Borges cerró la conversación con un mensaje espiritual: Dios te hizo libre, en cuerpo, alma y espíritu, y no hay ningún ser humano que pueda ir en contra del propósito que Dios tiene para tu vida. Invitó a quienes estén viviendo esta situación a acercarse a Dios y también a buscar ayuda profesional con psicólogos o coaches cristianos, aclarando que buscar ayuda no es un signo de locura, sino de la necesidad genuina de reencontrar la identidad que Dios ya le dio a cada persona.</p> <h2 class="subtitle">¿Quieres escuchar la conversación completa?</h2> <p class="paragraph">Mira el episodio completo con la doctora Annie Borges en nuestro canal de YouTube.</p> <div class="embed"><iframe src="https://www.youtube.com/embed/dpxBHtvL7Xo" width="640" height="360" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></div> <p class="paragraph">Síguenos también en nuestras redes:</p> <p class="paragraph">Instagram: <a href="https://www.instagram.com/vivasyplenas?igsh=OHBjZmFzeWpzNTFz">@vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">TikTok:<a href="https://www.tiktok.com/@vivasyplenas?_r=1&amp;_t=ZT-97jrYkRl1ZN"> @vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">Facebook: <a href="https://www.facebook.com/share/1DygGyFQ2F/?mibextid=wwXIfr">Vivas &amp; Plenas</a></p>]]></content:encoded>
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   <title>Tecnología y salud emocional: lo que toda familia necesita saber</title>
   <description>Conversamos con la especialista Cindy Montoya sobre el impacto de la tecnología, las redessociales y las pantallas en la salud emocional de niños y adolescentes.</description>
   <pubDate>Mon, 03 Aug 2026 19:40:00 +0200</pubDate>
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   <category>Vivas y plenas</category>
   <dcterms:modified>2026-08-03T19:40:00+02:00</dcterms:modified>
   <dc:creator>Luisa Hernandez</dc:creator>
   <content:encoded><![CDATA[<p class="paragraph">En este episodio de Vivas y Plenas, Flor Elena Robledo conversa con Cindy Montoya,.  especialista en salud menta l y bienestar emocional, sobre uno de los temas que más preocupa.  a las familias hoy: el impacto de la tecnología, las redes sociales y las pantallas en la salud.  emocional de niños y adolescentes.  Vivimos en una época en la que nuestros hijos están más conectados que nunca digitalmente,.  pero muchas veces más desconectados de sí mismos, de su familia y de las relaciones reales..  Por eso, aprender a navegar este mundo con sabiduría, equilibrio y herramientas prácticas se.  volvió indispensable para cualquier padre o madre..  El verdadero problema no es la tecnología, es la desconexión.  Para Cindy Montoya, la tecnología llegó para quedarse: hace la vida más fácil y más rápida, y.  no tiene sentido intentar taparla “como el sol con un dedito”. El problema aparece cuando el.  uso de pantallas empieza a reemplazar necesidades humanas básicas: conocernos,.  conectarnos, educarnos y compartir en persona..  Para dimensionar el problema, Cindy propone un ejercicio simple: si un adolescente pasa 4 o 5.  horas diarias frente a una pantalla o un videojuego, eso se traduce en cerca de 100 horas al.  mes y unos 60 días al año — casi 2 de los 12 meses del año, dedicados solo a una pantalla..  ¿Por qué no funciona prohibir?.  Según Cindy, muchos padres sienten culpa por “delegar” el tiempo de sus hijos a una tableta o.  un celular, especialmente cuando las jornadas laborales son largas — algo muy común en las.  familias hispanas, donde no es raro tener dos o tres trabajos. Pero la solución no es prohibir ni.  retirar la tecnología del hogar: es involucrarse genuinamente en ella..  Cindy compartió una experiencia personal: cuando su hijo la invitó a jugar un videojuego de.  básquetbol, ella no sabía manejar los controles y el juego terminó tomando mucho más tiempo.  del planeado. Aun así, al final su hijo le agradeció por haber jugado con él. “No se trata de.  aislarlos de la tecnología, sino de unirte a lo que ellos ya están haciendo”, explicó..  El riesgo de la desensibilización.  Uno de los puntos que más resalta Cindy es la importancia de identificar qué tipo de contenido.  consumen los niños. La exposición constante a videojuegos violentos puede generar una.  desensibilización al dolor ajeno, disminuyendo la capacidad de empatía. Según cita la.  especialista, estudios sobre distintos ataques en escuelas de Estados Unidos han encontrado,.  entre los perfiles investigados, un consumo prolongado de este tipo de contenido — aunque.  aclara que jugar un videojuego violento no convierte automáticamente a alguien en una.  persona violenta..  Cuando el aislamiento es más peligroso que la pantalla.  Cindy también señaló que, aunque un niño esté jugando solo en su habitación, generalmente.  no está realmente solo: está conectado con otras personas en línea, muchas veces.  desconocidas para la familia. Compartió el caso de una pareja de adolescentes gamers con.  quienes trabajó, que solían conectarse de madrugada con otros jugadores. En esas horas,.  algunos chicos compartían con extraños en línea situaciones muy personales —desde el.  divorcio de sus padres hasta pensamientos suicidas— mientras sus propios padres dormían sin.  saberlo..  El mundo digital se siente real.  Para los adolescentes, la vida que construyen a través de un avatar puede sentirse tan real.  como su vida física: tienen una identidad, socializan, y en algunos casos hasta gastan o ganan.  dinero dentro de esos mundos virtuales. Cindy compartió el caso de una adolescente que.  decidió vender su cuerpo para conseguir dinero y participar en un evento dentro de un mundo.  virtual. Cuando la situación se conoció en su colegio, la joven fue juzgada por sus compañeros.  por lo ocurrido en el ámbito digital — la presión resultó demasiado grande y terminó quitándose.  la vida..  Si este tema te toca de cerca a ti o a tu familia, no estás solo. Hablarlo abiertamente, buscar apoyo.  profesional y mantener líneas de comunicación abiertas con los hijos puede marcar la diferencia..  El riesgo de los depredadores en línea.  Otro punto de alerta que compartió Cindy es la manera en que ciertos adultos se hacen pasar.  por niños o adolescentes en plataformas de juego para ganar la confianza de menores. A.  través de esa relación de “amistad”, terminan conociendo rutinas, horarios y momentos en que.  el menor está solo en casa — información que en algunos casos ha derivado en que ese.  “amigo” se presente físicamente en el hogar del menor..  ¿Cuándo se convierte en adicción?.  Cindy define como “gamer” a cualquier persona que juega entre 2 y 3 horas al día. Cuando ese.  tiempo se descontrola y empieza a interferir con el descanso, los estudios, el trabajo o las.  relaciones familiares, deja de ser un pasatiempo y se convierte en una adicción, comparable a.  cualquier otra dependencia..  Un ejemplo cercano: el propio hijo de Cindy, después de un par de meses con una consola.  nueva, le confesó que el juego le generaba una ansiedad que no podía controlar. En lugar de.  simplemente quitarle la consola, la familia decidió devolverla juntos a la tienda y convertir la.  experiencia en un momento de aprendizaje compartido..  Herramientas prácticas para las familias.  Entre los consejos que compartió Cindy en el episodio:.  • Crear un “inventario de horas” familiar, donde se equilibre el tiempo de pantalla con.  tiempo social y familiar real..  • Sacar los celulares y tabletas de las habitaciones durante la noche..  • Tener un solo televisor compartido en un espacio común, en lugar de pantallas.  individuales en cada cuarto..  • Usar controles parentales en todos los dispositivos..  • Elegir contenido y aplicaciones con valores positivos como alternativa a los juegos.  violentos..  • Priorizar tiempo de calidad por sobre la cantidad: deporte, actividades familiares,.  comunidad y fe..  El verdadero antídoto: la conexión humana.  Para Cindy, el antídoto contra el aislamiento no es la prohibición, sino la conexión humana.  genuina. Los niños y adolescentes que participan en deportes, actividades comunitarias o.  espacios de fe suelen estar más protegidos frente al aislamiento digital. Como resumió en el.  episodio: “Quien llega primero a esos corazones y a esas cabecitas, domina nuestra cultura.”.  Por eso, ser padres intencionales —presentes, informados y genuinamente conectados— es la.  mejor herramienta frente a los riesgos del mundo digital..  ¿Quieres escuchar la conversación completa?.  Mirá el episodio completo con Cindy Montoya en nuestro canal de YouTube..  Síguenos también en nuestras redes:.  Instagram: @vivasyplenas.  TikTok: @vivasyplenas</p>]]></content:encoded>
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   <title>Tecnología y salud emocional: lo que toda familia necesita saber</title>
   <description>Conversamos con la especialista Cindy Montoya sobre el impacto de la tecnología, las redes sociales y las pantallas en la salud emocional de niños y adolescentes.</description>
   <pubDate>Mon, 03 Aug 2026 15:55:03 +0200</pubDate>
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   <category>Vivas y plenas</category>
   <dcterms:modified>2026-08-03T15:55:03+02:00</dcterms:modified>
   <dc:creator>Barbara Migliore</dc:creator>
   <content:encoded><![CDATA[<p class="paragraph">En este episodio de <i>Vivas y Plenas</i>, Flor Elena Robledo conversa con Cindy Montoya, especialista en salud mental y bienestar emocional, sobre uno de los temas que más preocupa a las familias hoy: <b>el impacto de la tecnología, las redes sociales y las pantallas en la salud emocional de niños y adolescentes.</b></p> <p class="paragraph">Vivimos en una época en la que <b>nuestros hijos están más conectados que nunca digitalmente</b>, pero muchas veces más desconectados de sí mismos, de su familia y de las relaciones reales. Por eso, aprender a navegar este mundo con sabiduría, equilibrio y herramientas prácticas se volvió indispensable para cualquier padre o madre.</p> <h2 class="subtitle">El verdadero problema no es la tecnología, es la desconexión</h2> <p class="paragraph">Para Cindy Montoya, la tecnología llegó para quedarse: hace la vida más fácil y más rápida, y no tiene sentido intentar taparla “como el sol con un dedito”. El problema aparece cuando el uso de pantallas empieza a reemplazar necesidades humanas básicas: conocernos, conectarnos, educarnos y compartir en persona.</p> <p class="paragraph">Para dimensionar el problema, Cindy propone un ejercicio simple: si un adolescente pasa 4 o 5 horas diarias frente a una pantalla o un videojuego, eso se traduce en cerca de 100 horas al mes y unos 60 días al año — casi 2 de los 12 meses del año, dedicados solo a una pantalla.</p> <p class="paragraph">
    
    
&lt;cite class=&quot;c-detail__cite__title&quot;&gt;-casi 2 de los 12 meses del año, dedicados solo a una pantalla.&lt;/cite&gt;&lt;span class=&quot;c-detail__cite__author&quot;&gt;Cindy Montoya&lt;/span&gt;</p> <h2 class="subtitle">Por qué no funciona prohibir</h2> <p class="paragraph">Según Cindy, muchos padres sienten culpa por “delegar” el tiempo de sus hijos a una tableta o un celular, especialmente cuando las jornadas laborales son largas — algo muy común en las familias hispanas, donde no es raro tener dos o tres trabajos. Pero la solución no es prohibir ni retirar la tecnología del hogar: es involucrarse genuinamente en ella.</p> <p class="paragraph">Cindy compartió una experiencia personal: cuando su hijo la invitó a jugar un videojuego de básquetbol, ella no sabía manejar los controles y el juego terminó tomando mucho más tiempo del planeado. Aun así, al final su hijo le agradeció por haber jugado con él. <i>“No se trata de aislarlos de la tecnología, sino de unirte a lo que ellos ya están haciendo”</i>, explicó.</p> <h2 class="subtitle">El riesgo de la desensibilización</h2> <p class="paragraph">Uno de los puntos que más resalta Cindy es la importancia de identificar qué tipo de contenido consumen los niños. La exposición constante a videojuegos violentos puede generar una desensibilización al dolor ajeno, disminuyendo la capacidad de empatía. Según cita la especialista, estudios sobre distintos ataques en escuelas de Estados Unidos han encontrado, entre los perfiles investigados, un consumo prolongado de este tipo de contenido — aunque aclara que jugar un videojuego violento no convierte automáticamente a alguien en una persona violenta.</p> <h2 class="subtitle">Cuando el aislamiento es más peligroso que la pantalla</h2> <p class="paragraph">Cindy también señaló que, aunque un niño esté jugando solo en su habitación, generalmente no está realmente solo: está conectado con otras personas en línea, muchas veces desconocidas para la familia. Compartió el caso de una pareja de adolescentes gamers con quienes trabajó, que solían conectarse de madrugada con otros jugadores. En esas horas, algunos chicos compartían con extraños en línea situaciones muy personales —desde el divorcio de sus padres hasta pensamientos suicidas— mientras sus propios padres dormían sin saberlo.</p> <h2 class="subtitle">El mundo digital se siente real</h2> <p class="paragraph">Para los adolescentes, la vida que construyen a través de un avatar puede sentirse tan real como su vida física: tienen una identidad, socializan, y en algunos casos hasta gastan o ganan dinero dentro de esos mundos virtuales. Cindy compartió el caso de una adolescente que decidió vender su cuerpo para conseguir dinero y participar en un evento dentro de un mundo virtual. Cuando la situación se conoció en su colegio, la joven fue juzgada por sus compañeros por lo ocurrido en el ámbito digital — la presión resultó demasiado grande y terminó quitándose la vida.</p> <p class="paragraph">
    
    
&lt;cite class=&quot;c-detail__cite__title&quot;&gt;Si este tema te toca de cerca a ti o a tu familia, no estás solo. Hablarlo abiertamente, buscar apoyo profesional y mantener líneas de comunicación abiertas con los hijos puede marcar la diferencia.&lt;/cite&gt;</p> <h2 class="subtitle">El riesgo de los depredadores en línea</h2> <p class="paragraph">Otro punto de alerta que compartió Cindy es la manera en que ciertos adultos se hacen pasar por niños o adolescentes en plataformas de juego para ganar la confianza de menores. A través de esa relación de “amistad”, terminan conociendo rutinas, horarios y momentos en que el menor está solo en casa — información que en algunos casos ha derivado en que ese “amigo” se presente físicamente en el hogar del menor.</p> <h2 class="subtitle">¿Cuándo se convierte en adicción?</h2> <p class="paragraph">Cindy define como “gamer” a cualquier persona que juega entre 2 y 3 horas al día. Cuando ese tiempo se descontrola y empieza a interferir con el descanso, los estudios, el trabajo o las relaciones familiares, deja de ser un pasatiempo y se convierte en una adicción, comparable a cualquier otra dependencia.</p> <p class="paragraph">Un ejemplo cercano: el propio hijo de Cindy, después de un par de meses con una consola nueva, le confesó que el juego le generaba una ansiedad que no podía controlar. En lugar de simplemente quitarle la consola, la familia decidió devolverla juntos a la tienda y convertir la experiencia en un momento de aprendizaje compartido.</p> <h2 class="subtitle">Herramientas prácticas para las familias</h2> <p class="paragraph">Entre los consejos que compartió Cindy en el episodio:</p> <h2 class="subtitle">El verdadero antídoto: la conexión humana</h2> <p class="paragraph">Para Cindy, el antídoto contra el aislamiento no es la prohibición, sino la conexión humana genuina. Los niños y adolescentes que participan en deportes, actividades comunitarias o espacios de fe suelen estar más protegidos frente al aislamiento digital. Como resumió en el episodio: “Quien llega primero a esos corazones y a esas cabecitas, domina nuestra cultura.” Por eso, ser padres intencionales —presentes, informados y genuinamente conectados— es la mejor herramienta frente a los riesgos del mundo digital.</p> <h2 class="subtitle">¿Querés escuchar la conversación completa?</h2> <p class="paragraph">Mirá el episodio completo con Cindy Montoya en nuestro canal de YouTube.</p> <div class="embed"><iframe src="https://www.youtube.com/embed/5gVDp9uqkK8" width="640" height="360" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></div> <p class="paragraph">Síguenos también en nuestras redes:</p> <p class="paragraph">Instagram: <a href="https://www.instagram.com/vivasyplenas?igsh=OHBjZmFzeWpzNTFz">@vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">TikTok: <a href="https://www.tiktok.com/@vivasyplenas?_r=1&amp;amp;_t=ZT-97jrYkRl1ZN">@vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">Facebook: <a href="https://www.facebook.com/share/1DygGyFQ2F/?mibextid=wwXIfr">Vivas &amp; Plenas</a></p>]]></content:encoded>
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   <title>Cómo preparar a los hijos para la universidad sin perder sus valores</title>
   <description>Conversamos con Ingrid Rosario sobre fe, propósito y cómo elegir una educación universitaria que fortalezca las convicciones de nuestros hijos.</description>
   <pubDate>Mon, 03 Aug 2026 15:01:53 +0200</pubDate>
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   <category>Vivas y plenas</category>
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   <dc:creator>Barbara Migliore</dc:creator>
   <content:encoded><![CDATA[<p class="paragraph">En este episodio de <i>Vivas y Plenas</i>, Flor Elena Robledo conversa con Ingrid Rosario, cantante cristiana y madre, sobre una pregunta que inquieta a muchos padres: ¿estamos preparando a nuestros hijos solo para graduarse, o también para mantenerse firmes en sus valores cuando el mundo los ponga a prueba fuera del hogar y de la universidad?</p> <p class="paragraph">La universidad es mucho más que el lugar donde nuestros hijos obtienen un título: es el ambiente donde fortalecerán sus convicciones, construirán amistades y descubrirán el propósito que dará dirección a sus vidas. <b>Este episodio cuenta con el patrocinio de Liberty University, que invierte en familias hispanas con una educación de excelencia, fundamentada en la fe, los valores y el liderazgo.</b></p> <h2 class="subtitle">Educar con propósito desde pequeños</h2> <p class="paragraph">Ingrid comparte que, desde preescolar, ha caminado junto a su hijo de 14 años exponiéndolo a museos y lugares históricos alrededor del mundo, no solo a leer sobre la historia, sino a vivirla. Para ella, esa curiosidad por aprender está directamente conectada con la fe: la Biblia no se mira solo como un libro de historias, sino como un libro que se aplica a la vida diaria.</p> <p class="paragraph">Aunque todavía no sabe si su hijo irá a la universidad, Ingrid es clara: la educación con valores y principios bíblicos es la prioridad, más allá de la institución que se elija.</p> <h2 class="subtitle">El amor por aprender no termina con un título</h2> <p class="paragraph">Ingrid recuerda que su propia etapa universitaria fue hace 30 años, pero sigue aprendiendo y estudiando cada día. &quot;Para mí la educación es sumamente importante, pero con valores cristianos. Hasta que no tenga aire en mis pulmones, no voy a parar de aprender y estudiar&quot;, compartió.</p> <p class="paragraph">&quot;Para mí la educación es sumamente importante, pero con valores cristianos. Hasta que no tenga aire en mis pulmones, no voy a parar de aprender y estudiar&quot;Ingrid Rosario</p> <h2 class="subtitle">Cómo Liberty University cambió el rumbo de su vida</h2> <p class="paragraph">Antes de llegar a Liberty, Ingrid quería ser terapista física, e incluso antes de eso, bailarina. Su interés por la conexión entre el cuerpo y la ciencia la llevó a estudiar educación y medicina preventiva, ya que en ese entonces la universidad no ofrecía la carrera que buscaba.</p> <p class="paragraph">No ganó la beca por audición que esperaba, pero recibió una beca por ser latina, en un momento en que la universidad buscaba activamente reclutar estudiantes hispanos. En su cuarto año, tuvo la oportunidad de ir como misionera a la India por un mes, una experiencia que la marcó profundamente. &quot;Mi corazón fue quebrado por la pobreza que vi, y eso me ayudó a tener compasión también por lo que hoy vive Venezuela&quot;, relató. En medio de ese proceso, la descubrieron como cantante, y su propósito terminó de tomar forma.</p> <h2 class="subtitle">Una universidad que impulsa el propósito, no solo la carrera</h2> <p class="paragraph">Para Ingrid, Liberty University compite en calidad académica con cualquier otra universidad, pero sin perder sus valores cristianos basados en la Biblia. &quot;Ellos están levantando campeones que van a cambiar el mundo, y yo caí en esa categoría&quot;, explicó, recordando la visión de Jerry Falwell, quien fundó la universidad en 1971 con el propósito de formar jóvenes con principios y una educación de excelencia.</p> <p class="paragraph">Según Ingrid, lo más valioso no fue solo elegir una carrera, sino que la universidad la ayudó a descubrir el llamado y el propósito que Dios tenía para su vida, algo que, según cuenta, no es un caso aislado sino el sello de esa comunidad.</p> <h2 class="subtitle">Los desafíos emocionales y sociales de la etapa universitaria</h2> <p class="paragraph">Ingrid reconoce que los retos de su generación fueron distintos a los actuales (ella recibió su primer correo electrónico en 1994), pero en el fondo las inseguridades se repiten: la comparación, el miedo al futuro, la búsqueda de identidad y de aceptación.</p> <p class="paragraph">Uno de los puntos que más resalta es que, en un ambiente como Liberty, la presión social también existe, pero está orientada hacia lo positivo: buscar a Dios, estudiar y formar amistades sanas, en lugar de la presión hacia fiestas o sustancias que muchos padres temen al enviar a sus hijos a la universidad.</p> <h2 class="subtitle">La influencia de las amistades: la clave silenciosa</h2> <p class="paragraph">Flor Elena y Ingrid coinciden en que las amistades universitarias pueden afirmar o poner a prueba las convicciones enseñadas en el hogar. Rodearse de personas con los mismos principios facilita sostener esos valores, mientras que las amistades equivocadas pueden ir erosionándolos poco a poco, incluso en cosas tan pequeñas como los hábitos del día a día.</p> <p class="paragraph">Ambas destacan que este tipo de amistades formadas en un ambiente de fe compartida no solo acompañan la etapa universitaria, sino que muchas veces se convierten en relaciones que perduran toda la vida.</p> <h2 class="subtitle">¿Ir directo a la universidad o tomar un año de pausa?</h2> <p class="paragraph">Ingrid tomó dos años de pausa (un &quot;gap year&quot;) antes de comenzar la universidad, y considera que esa espera le dio más madurez para aprovechar la experiencia. Sin embargo, Flor Elena comparte que, con sus propios hijos, ha visto que la decisión correcta depende de cada joven: uno de ellos tomó una pausa y llegó con mayor claridad, mientras que el otro entró directo de la escuela secundaria y también le fue muy bien.</p> <p class="paragraph">Ambas coinciden en que no existe una única fórmula: depende de la madurez del joven, de su claridad de propósito y de lo que necesite en ese momento de su vida.</p> <h2 class="subtitle">Cuando las ideologías del aula chocan con los valores del hogar</h2> <p class="paragraph">Otro reto que enfrentan los padres es que, al llegar a la universidad, muchos profesores no comparten la misma ideología o fe de la familia. Flor Elena comparte que, cuando notó demasiada confusión en uno de sus hijos durante la escuela secundaria, tomó la decisión de cambiarlo a un ambiente cristiano.</p> <p class="paragraph">Para ambas, la clave está en dos cosas: el ejemplo que los hijos ven en casa, y enseñarles a cuestionar y defender con firmeza sus propias convicciones, incluso cuando no todos los maestros compartan esos valores.</p> <h2 class="subtitle">La incertidumbre financiera: dar el paso de fe</h2> <p class="paragraph">Ingrid recuerda que su propia madre no podía costear la universidad, y que incluso enfrentó resistencia cultural al decidir irse a estudiar lejos de casa. Aun así, sintió la convicción de que Liberty era el lugar correcto para ella, aunque no sabía cómo lo iba a pagar.</p> <p class="paragraph">Llegó a la universidad con apenas 10 dólares y una beca que no cubría el total, pero con el tiempo consiguió más ayuda financiera, trabajó y, para su segundo año, logró tener sus clases completamente pagadas. &quot;La fe no necesita ver cómo va a ser. Solo pide un paso a la vez&quot;, reflexionó, animando a otros padres a informarse sobre las becas y recursos disponibles en lugar de descartar la opción por miedo o desconocimiento.</p> <h2 class="subtitle">Liberty University: becas para familias hispanas</h2> <p class="paragraph">Este episodio de Vivas y Plenas es presentado gracias a Liberty University, que está regalando becas para familias hispanas que creen en la fe, los valores tradicionales y el trabajo como parte de nuestra identidad de vida, ya sea en campus o 100% en línea.</p> <p class="paragraph">Una visita puede cambiar tu vida y la de tu familia. Conoce más en <a href="https://www.liberty.edu/lp/una-visita/?acode=C00561&amp;utm_source=res_recruit&amp;utm_medium=redirect&amp;utm_campaign=una_visita_scholarship_redirect&amp;utm_content=vanity_url_una_visita_scholarship">Liberty.edu/UnaVisita</a></p> <p class="paragraph"><b>¿Quieres escuchar la conversación completa?</b></p> <p class="paragraph">Mira el episodio completo con Ingrid Rosario en nuestro canal de YouTube.</p> <div class="embed"><iframe src="https://www.youtube.com/embed/s1oQaRZD9uE" width="640" height="360" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></div> <p class="paragraph">Síguenos también en nuestras redes:</p> <p class="paragraph"><a href="https://www.instagram.com/vivasyplenas?igsh=OHBjZmFzeWpzNTFz">Instagram </a></p> <p class="paragraph"><a href="https://www.tiktok.com/@vivasyplenas?_r=1&amp;_t=ZT-97jrYkRl1ZN">TikTok: @vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph"><a href="https://www.facebook.com/share/1DygGyFQ2F/?mibextid=wwXIfr">Facebook: Vivas &amp; Plenas</a></p>]]></content:encoded>
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   <title>Cómo Ser una Mujer de Influencia sin Buscar Protagonismo</title>
   <description>Conversamos con Carolina Donis sobre el verdadero poder de la influencia, la diferencia entre servir y buscar una posición, y el legado que queremos dejar en quienes nos rodean.</description>
   <pubDate>Mon, 03 Aug 2026 15:01:16 +0200</pubDate>
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   <category>Vivas y plenas</category>
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   <dc:creator>Barbara Migliore</dc:creator>
   <content:encoded><![CDATA[<p class="paragraph">En este episodio de <i>Vivas y Plenas</i>, Flor Elena Robledo conversa con Carolina Donis sobre un tema que atraviesa cada área de nuestra vida: el poder de la influencia. Muchas veces pensamos que influir está reservado para líderes, celebridades o personas con grandes plataformas, pero la realidad es que todas influimos a diario con nuestras palabras, actitudes y ejemplo.</p> <p class="paragraph">Para Carolina, entender el verdadero peso de esa influencia, y la responsabilidad que conlleva, es el primer paso para vivirla de manera auténtica, positiva y transformadora.</p> <h2 class="subtitle">Todos tenemos un grado de influencia, lo sepamos o no</h2> <p class="paragraph">Carolina explica que mucha gente, sobre todo los más jóvenes, dice &quot;yo no quiero ser líder&quot;, sin darse cuenta de que ya lo son. Si hay personas que te siguen porque eres un ejemplo para quienes te rodean, ya tienes un grado de influencia. La pregunta entonces no es si influyes, sino qué vas a hacer con esa influencia que te fue dada, empezando por el propio hogar, donde los hijos observan y aprenden de nosotras cada día.</p> <h2 class="subtitle">Influencers de redes vs. influencia real</h2> <p class="paragraph">Carolina hace una distinción importante: no toda persona con seguidores en redes sociales ejerce una influencia real. Hay quienes compran seguidores o construyen una fantasía que muchos jóvenes terminan creyendo real. La verdadera influencia, dice, se ejerce con quienes tenemos cerca, en la proximidad del día a día, no en un número de seguidores.</p> <p class="paragraph"><i>&quot;A veces la gente le tiene más fe a ChatGPT o a Copilot que a ejercer una fe real&quot;</i>, señaló Carolina, refiriéndose a cómo mucho contenido en redes carece de alma y de conexión genuina, algo que se siente, aunque sea difícil de explicar.</p> <h2 class="subtitle">La influencia no es manipulación</h2> <p class="paragraph">Para Carolina, la influencia es &quot;la capacidad que tienes de impactar la vida de otra persona&quot;, y es completamente distinta a la manipulación, que busca un beneficio propio. La influencia genuina se modela con el ejemplo: &quot;¿cómo aprendí yo a ser líder? Viendo&quot;, explicó, reconociendo que aunque leyó libros sobre liderazgo, aprendió sobre todo observando a otros vivirlo primero.</p> <h2 class="subtitle">La diferencia entre influencia y posición</h2> <p class="paragraph">Uno de los puntos centrales de la conversación fue distinguir influencia de posición. Según Carolina, el nivel más básico de liderazgo es cuando a alguien se le da un título, pero eso no lo convierte automáticamente en líder. &quot;¿Será que esa gente te seguiría si tú no tuvieras ese título?&quot;, planteó, recordando a un antiguo jefe suyo del que decía: &quot;no me pagara, yo lo sigo al fin del mundo&quot;, por ser un hombre íntegro.</p> <p class="paragraph">Carolina compartió también la historia de una empleada que, al recibir un ascenso en la empresa familiar, no estaba preparada para esa influencia y terminó haciendo que otras compañeras le arreglaran las uñas en horario de trabajo. &quot;Cuando le das una posición a alguien que no está lista, se le conoce el corazón&quot;, reflexionó.</p> <h2 class="subtitle">El ego frente a la identidad</h2> <p class="paragraph">Carolina distingue entre el ego (&quot;la imagen que yo quisiera que la gente creyera que soy&quot;) y la identidad real, aquello para lo que Dios nos hizo. Cuando una persona actúa desde el ego, busca poder; cuando actúa desde su identidad, busca servir. &quot;Un líder que quiere usar su influencia para servir no está buscando eso por poder&quot;, explicó, señalando que muchos jefes que solo gritan y exigen silencio en sus equipos actúan, en realidad, desde una profunda inseguridad.</p> <p class="paragraph">
    
    
&lt;cite class=&quot;c-detail__cite__title&quot;&gt;&quot;Un líder que quiere usar su influencia para servir no está buscando eso por poder&quot;&lt;/cite&gt;&lt;span class=&quot;c-detail__cite__author&quot;&gt;Carolina Donis&lt;/span&gt;</p> <h2 class="subtitle">Ser sal y luz: la sal tiene que salir del salero</h2> <p class="paragraph">Una de las reflexiones más fuertes de Carolina fue sobre lo que realmente significa ser sal y luz. &quot;Uno no es sal dentro del salero&quot;, dijo, refiriéndose a la tendencia de quedarnos solo con quienes piensan igual que nosotras, en nuestra zona de comodidad. &quot;La sal, para que sale, tiene que salir del salero&quot;: si nos quedamos adentro, no estamos ayudando a nadie. A veces esa influencia hacia afuera es simplemente acompañar a alguien, sin necesidad de tener todas las respuestas.</p> <h2 class="subtitle">¿Quién te está influenciando a ti?</h2> <p class="paragraph">Carolina invita también a reflexionar sobre quién nos influencia a nosotras. Para ella, lo importante es rodearse de personas íntegras, cuyo &quot;sí sea sí y su no sea no&quot;, congruentes en cualquier lugar donde se les encuentre. Contó que una de las mayores influencias de su vida fue su abuela, quien solo llegó a sexto grado, pero cuyas enseñanzas todavía la acompañan décadas después: la verdadera influencia no depende de títulos ni diplomas, sino del carácter que despierta admiración genuina en otra persona.</p> <h2 class="subtitle">Ser un río, no una reserva</h2> <p class="paragraph">Carolina recordó un momento clave de su propia historia: tras la muerte de su madre, su mentor la llamó y le dijo que así como daremos cuentas de nuestros recursos económicos, también daremos cuentas de qué hicimos con la influencia que Dios nos dio, porque hay gente que solo a nosotras nos va a escuchar. Ese llamado la movió a no guardarse lo aprendido para sí misma. &quot;Uno no tiene que ser el estanque donde el conocimiento se queda, sino un río donde tiene que fluir&quot;, explicó. <i>&quot;Por gracia recibimos, y por gracia damos.&quot;</i></p> <h2 class="subtitle">Liderazgo inseguro frente a liderazgo que sirve</h2> <p class="paragraph">Carolina fue clara al señalar que muchos líderes actúan desde el miedo a que otros brillen más que ellos, por inseguridad y una mentalidad de escasez. En cambio, un liderazgo sano cultiva a otros aunque terminen superándolo: &quot;si brillan más que yo, ¿sabes qué? Qué bueno, porque entre todas la luz brilla más fuerte.&quot; Contó con orgullo que varias organizaciones que fundó siguen funcionando y creciendo sin ella, con líderes que ella misma formó, prueba de que un buen liderazgo no busca hacerse indispensable, sino formar más líderes.</p> <h2 class="subtitle">La congruencia: la base de toda influencia real</h2> <p class="paragraph">Para Carolina, ser congruente (que lo que decimos coincida con lo que hacemos) es el punto de partida para ejercer una influencia positiva. Compartió el caso de un decano de universidad que se dio cuenta de que era muy confiable en su trabajo, pero les fallaba constantemente a sus propios hijos. La solución no fue prometer más, sino ser más selectivo con los compromisos que sí podía cumplir. &quot;Esa conciencia empieza desde cuando yo ofrezco: estar segura de que estoy ofreciendo cosas que de verdad puedo cumplir&quot;, explicó.</p> <p class="paragraph">Esa reputación de integridad, señaló, termina abriendo puertas de forma natural, sin necesidad de insistir o perseguir a nadie para que confíe en una.</p> <h2 class="subtitle">No confundas el don con quién eres</h2> <p class="paragraph">Carolina compartió una lección que aprendió de un mentor de John Maxwell: no hay que confundir el don (hablar, escribir, comunicar) con la propia identidad. El don es algo que Dios nos da para los demás, no para nosotras mismas. &quot;Nosotros somos el tubo por donde pasa la bendición&quot;, explicó, &quot;y ay del tubo si se cree que es el agua.&quot; Esa imagen, dijo, la ayuda a mantenerse con los pies en la tierra.</p> <h2 class="subtitle">El mejor legado: inspirar, no impresionar</h2> <p class="paragraph">Hacia el cierre de la conversación, Carolina reflexionó sobre el verdadero significado de inspirar: la palabra, literalmente, significa &quot;respirar el aire del otro&quot;. Más que riquezas o fama, lo que más le importa es que Dios la encuentre inspirando a otros con su ejemplo, sin buscar protagonismo.</p> <p class="paragraph">&quot;El día que no estemos, alguien se acordará: 'es que Caro decía esto, es que yo vi a Caro hacer eso'&quot;, compartió. &quot;Ese es el mejor legado, no solo para tus hijos o tus nietos, sino para las comunidades donde vivimos, para la gente que queremos que el día de mañana sean los líderes.&quot; Para Carolina, el principio es simple: &quot;tú multiplicas lo que tú eres&quot;, y por eso vale la pena invertir en capacitarse y dar lo mejor de una misma, un poco a la vez, una persona a la vez.</p> <h2 class="subtitle">¿Quieres escuchar la conversación completa?</h2> <p class="paragraph">Mira el episodio completo con Carolina Donis en nuestro canal de YouTube.</p> <p class="paragraph">Síguenos también en nuestras redes:</p> <p class="paragraph">Instagram: <a href="https://www.instagram.com/vivasyplenas?igsh=OHBjZmFzeWpzNTFz">@vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">TikTok: <a href="https://www.tiktok.com/@vivasyplenas?_r=1&amp;amp;_t=ZT-97jrYkRl1ZN">@vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">Facebook: <a href="https://www.facebook.com/share/1DygGyFQ2F/?mibextid=wwXIfr">Vivas &amp; Plenas</a></p>]]></content:encoded>
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   <title>Un día los hijos se irán, ¿qué quedará entre ustedes?</title>
   <description>Conversamos con Yuly Ferreira sobre cómo proteger la conexión de pareja a través del tiempo.</description>
   <pubDate>Wed, 22 Jul 2026 00:10:40 +0200</pubDate>
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   <dcterms:modified>2026-08-03T19:35:00+02:00</dcterms:modified>
   <dc:creator>Barbara Migliore</dc:creator>
   <content:encoded><![CDATA[<p class="paragraph">En este episodio de <i>Vivas y Plenas</i>, Flor Elena Robledo conversa con Yuly Ferreira sobre un tema real y necesario: las relaciones de pareja. Entre el trabajo, los hijos y las exigencias del día a día, muchas parejas dejan de conectarse emocionalmente sin siquiera darse cuenta. No porque ocurra una gran crisis, sino porque poco a poco se acumulan los silencios, las conversaciones pendientes y la costumbre de funcionar juntos sin detenerse a cultivar la relación.</p> <p class="paragraph">Yuly Ferreira, con más de dos décadas de matrimonio y experiencia acompañando a familias, comparte <b>cómo proteger el vínculo de pareja a través del tiempo</b>, cómo afrontar los cambios de cada etapa y cómo volver a elegirse conscientemente, día tras día.</p> <p class="paragraph">
    
    
&lt;cite class=&quot;c-detail__cite__title&quot;&gt;El amor es una decisión, no solo un sentimiento&lt;/cite&gt;&lt;span class=&quot;c-detail__cite__author&quot;&gt;Yuly Ferreira&lt;/span&gt;</p> <p class="paragraph">Para Yuly, después de 26 años junto a su esposo (21 de ellos casados), la clave ha sido entender que el amor no depende de sentir “mariposas” todo el tiempo. <i>“El amor es una decisión. Yo decido todos los días amar a mi esposo, y no perder esa chispa que nos unió hace tantos años”</i>, explicó. Esa decisión diaria, según Yuly, es lo que sostiene la relación a través de las distintas etapas del matrimonio.</p> <h2 class="subtitle">Por qué la rutina enfría la relación</h2> <p class="paragraph">Según Yuly, cuando una pareja no cultiva intencionalmente su vínculo, la rutina ocupa ese espacio. Los hijos crecen, se casan, y llega un momento en que la pareja se queda sola — y si no se trabajó la relación en el camino, esa etapa puede sentirse como un reencuentro con un desconocido. Trabajar en equipo, hablar abiertamente de lo que cada uno siente y no asumir que el otro ya lo sabe es, para ella, la base para sostener la conexión.</p> <h2 class="subtitle">La “lectura diaria de la temperatura”: pequeños gestos que sostienen la relación</h2> <p class="paragraph">Yuly compartió una herramienta que se usa en <b>terapia matrimonial</b>, la “lectura diaria de la temperatura”: pequeños hábitos diarios que mantienen viva la conexión de pareja.</p> <p class="paragraph">•	Agradecer las cosas pequeñas, incluso las que ya se volvieron costumbre, como que el esposo prepare el café cada mañana.</p> <p class="paragraph">•	Compartir información nueva del día a día, para no dejar de conocerse con el paso del tiempo.</p> <p class="paragraph">•	Sacar tiempo para “escapaditas” o momentos de intimidad y coqueteo, aunque sean breves.</p> <p class="paragraph">•	Mantener un date night semanal, aunque sea algo simple.</p> <h2 class="subtitle">Cuando los hijos crecen y la pareja se queda con el “nido vacío”</h2> <p class="paragraph">Uno de los puntos más fuertes de la conversación fue la advertencia sobre lo que ocurre cuando una pareja no cultivó su relación mientras criaba a los hijos. Yuly compartió el caso de un matrimonio que, tras años dedicados por completo a los hijos, terminó separándose apenas estos se independizaron.<i> “Es mejor que empecemos a trabajar desde ahorita, porque a la final es con esa persona con la que vas a pasar el final de tus días”</i>, explicó.</p> <h2 class="subtitle">La bandera roja que muchas parejas ignoran</h2> <p class="paragraph">Para Yuly, no querer pasar tiempo con la pareja, o buscar excusas para evitarlo, no es “normal”: es una señal de alerta que merece atención. <i>“Es una bandera roja gigantesca de que hay algo que no está funcionando al 100%”</i>, señaló, e invitó a no naturalizar el distanciamiento como parte inevitable de una relación de años.</p> <h2 class="subtitle">Cómo discutir sin distanciarse</h2> <p class="paragraph">Cuando surge un conflicto, Yuly recomienda esperar a que los ánimos bajen antes de conversar. Buscar el momento y el espacio correctos —sin los hijos presentes— permite tener una conversación constructiva en lugar de una discusión con “la cabeza caliente”. <i>“Hay que respirar, analizar, pensarlo, pedir sabiduría para poder hablar”</i>, explicó.</p> <h2 class="subtitle">Reírse juntos también es parte del vínculo</h2> <p class="paragraph">Entre los consejos más cálidos de la conversación estuvo la importancia del humor compartido: disfrutar bromas simples, reírse de lo cotidiano y no tomarse todo con demasiada seriedad. Para Yuly, esos momentos de complicidad son tan importantes como las conversaciones profundas.</p> <h2 class="subtitle">Capacitarse también como pareja</h2> <p class="paragraph">Yuly cerró la conversación invitando a las parejas a seguir formándose: asistir a talleres o conferencias de matrimonio, leer sobre el tema y buscar acompañamiento cuando haga falta.<i> “Nadie va a la universidad a estudiar cómo ser esposa o esposo, es en el camino que vamos aprendiendo”,</i> reflexionó.</p> <h2 class="subtitle">¿Quieres escuchar la conversación completa?</h2> <p class="paragraph">Mira el episodio completo con Yuly Ferreira en nuestro canal de YouTube.</p> <div class="embed"><iframe src="https://www.youtube.com/embed/gmZrYvkalNs" width="640" height="360" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></div> <p class="paragraph">Síguenos también en nuestras redes:</p> <p class="paragraph">Instagram: <a href="https://www.instagram.com/vivasyplenas?igsh=OHBjZmFzeWpzNTFz">@vivasyplenas </a></p> <p class="paragraph">TikTok: <a href="https://www.tiktok.com/@vivasyplenas?_r=1&amp;amp;_t=ZT-97jrYkRl1ZN">@vivasyplenas</a></p> <p class="paragraph">Facebook: <a href="https://www.facebook.com/share/1DygGyFQ2F/?mibextid=wwXIfr">Vivas &amp; Plenas</a></p>]]></content:encoded>
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   <title>Diálogo interior: por qué la voz con la que te hablas define tu vida</title>
   <description>Conversamos con la especialista Cristi Mota sobre cómo identificar, transformar y reeducar la voz interior que moldea nuestra confianza, nuestras decisiones y nuestro bienestar emocional.</description>
   <pubDate>Tue, 21 Jul 2026 17:38:34 +0200</pubDate>
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   <category>Vivas y plenas</category>
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   <dc:creator>Barbara Migliore</dc:creator>
   <content:encoded><![CDATA[<p class="paragraph">En este episodio de Vivas y Plenas, Flor Elena Robledo conversa con Cristi Mota sobre una de las voces más influyentes en nuestra vida: la voz interior, ese diálogo constante que nos acompaña desde que despertamos hasta que terminamos el día. Esa voz puede convertirse en una fuente de fortaleza, confianza y esperanza, o por el contrario, en una barrera que limita nuestro crecimiento, afecta nuestra paz emocional y distorsiona la manera en que nos vemos a nosotras mismas.</p> <p class="paragraph">Lo más sorprendente, señala Cristi, es que muchas veces somos más duras con nosotras mismas que con cualquier persona que amamos. En esta conversación exploramos cómo identificar los pensamientos que repetimos a diario, cómo transformar un diálogo interior negativo y cómo construir una voz interna que impulse nuestra identidad, nuestro propósito y nuestro bienestar emocional. Porque aquello que nos decimos en privado termina moldeando la manera en que nos mostramos en público.</p> <p class="paragraph"><b>¿Qué es realmente el diálogo interior?</b></p> <p class="paragraph">Cristi explica que todos tenemos un narrador interno constante, un lenguaje mental que jamás guarda silencio total: recuerdos, anticipaciones, frases repetidas, conversaciones imaginarias con otras personas. A eso se refiere el diálogo interno que todas y todos sostenemos, muchas veces sin darnos cuenta, a lo largo de todo el día.</p> <p class="paragraph">Aunque científicamente se ha señalado que los hombres pueden experimentar más momentos de &quot;no pensar en nada&quot;, Cristi aclara que el diálogo interno también está presente en ellos, aunque se exprese distinto. En las mujeres, que tienden a verbalizar más hacia afuera, ese diálogo interno suele ser también más intenso hacia adentro.</p> <p class="paragraph"><b>Por qué la voz interior es clave para la salud mental</b></p> <p class="paragraph">Hay investigaciones, comenta Cristi, que muestran que el nivel y la calidad de la salud mental de una persona está directamente correlacionado con su voz interior: con la forma en que se habla y la forma en que se trata a sí misma. Esa narrativa interna determina la interpretación que hacemos de la vida, el significado que le damos a las circunstancias y hasta las decisiones que tomamos cada día.</p> <p class="paragraph">&quot;El cuento que me cuento es lo que realmente cuenta&quot;, resume Cristi. Cuando una persona repite una historia negativa sobre sí misma, termina actuando y respondiendo de acuerdo con esa historia, reforzándola sin darse cuenta.</p> <p class="paragraph">Así se configura la voz interior desde la infancia</p> <p class="paragraph">¿Cómo se forma esa voz? Según Cristi, se configura a partir de la identidad: lo que pensamos de nosotros mismos y de quienes nos rodean, nuestros temores, nuestras inseguridades y el valor que nos damos. Ese sistema de creencias comienza a construirse desde el vientre materno y se refuerza con la voz de los cuidadores: cómo nos hablan y cómo nos tratan desde niños empieza a definir cuál será nuestra propia voz interior.</p> <p class="paragraph">Cristi comparte un ejemplo cercano: su hijo, de ocho años, llegó a casa diciendo &quot;no soy bueno para las matemáticas&quot;. Cuando su papá se sentó a explicarle con paciencia y el niño pudo entender el tema, su diálogo interno cambió por completo, al punto de acercarse hoy a esa misma área. Como resume Cristi: como el hombre piensa, así mismo es.</p> <p class="paragraph"><b>El ciclo que refuerza lo que ya creemos</b></p> <p class="paragraph">Uno de los puntos centrales de la conversación es por qué tendemos a buscar &quot;pruebas&quot; que confirmen lo que ya creemos de nosotras mismas, sea en la victimización o en el rol de &quot;superheroína&quot;. Cristi explica que empezamos a rodear nuestra vida de voces, contenidos y algoritmos que refuerzan esa misma idea, sin que nadie la contradiga, alimentando el ciclo constantemente.</p> <p class="paragraph">Por eso, dice, el primer paso es identificar si esa voz interior impulsa o desalienta, anima o desanima, porque es la única voz que no podemos apagar: podemos dejar de escuchar a una amiga negativa o cierto contenido, pero no podemos silenciar nuestra propia voz.</p> <p class="paragraph"><b>Los tres tipos de diálogo interno (y cuál es el saludable)</b></p> <p class="paragraph">Cristi propone identificar qué tipo de voz predomina en nuestro diálogo interno. En un extremo está el crítico constante, negativo, que nunca es suficiente. En el otro extremo está la &quot;porrista&quot; que exige perfección y llega a mentirnos con un positivismo irreal. En el medio, el equilibrio saludable, está el diálogo compasivo pero realista: instructivo, funcional, que dice la verdad en amor, sin autosabotaje y sin autoengaño.</p> <p class="paragraph">Un diálogo interno bien educado, aclara Cristi, no es siempre positivo al punto de negar los errores. Habla con compasión, pero también con verdad.</p> <p class="paragraph"><b>Con quién te estás poniendo de acuerdo</b></p> <p class="paragraph">Flor Elena aporta una reflexión clave: todo en la vida pasa por acuerdos. Cuando hablamos mal de nosotras mismas o nos disminuimos, nos estamos poniendo de acuerdo con una fuerza que va en nuestra contra. Cuando elegimos una voz interior que nos reconoce con valor y propósito, nos ponemos de acuerdo con lo correcto, con lo que nos da salud y bienestar, con la voz de nuestro creador.</p> <p class="paragraph"><i>Una pregunta que Cristi recomienda hacerse con frecuencia es simplemente: ¿por qué pienso lo que pienso? Esa pregunta abre la puerta a identificar de dónde viene realmente ese diálogo interno.</i></p> <p class="paragraph"><b>Cómo ayudar a los hijos a identificar su diálogo interno</b></p> <p class="paragraph">Ante la pregunta de cómo acompañar a hijas e hijos con personalidades más reservadas, Cristi recomienda primero observar si existen conductas de riesgo (cambios en el sueño, la alimentación o el aislamiento) que ameriten apoyo profesional. Si no las hay, sugiere ofrecer recursos para que el diálogo interno empiece a expresarse: un diario, una actividad manual o creativa compartida, como cocinar o armar algo juntas, donde la conversación suele surgir de forma natural, sin forzarla.</p> <p class="paragraph">Recomienda además enseñar a nombrar y validar lo que se siente, sin necesidad de tener todas las respuestas: &quot;veo que estás en un momento difícil, aquí estoy&quot; ya es, en sí mismo, un acto de validación.</p> <p class="paragraph"><b>El poder de la vulnerabilidad y la validación</b></p> <p class="paragraph">La conversación destaca que compartir también nuestras propias emociones con hijas e hijos —sin necesidad de exponer los detalles de cada dificultad— abre un espacio seguro donde ellos también se sienten cómodos compartiendo lo que les pasa. Nadie habla de sus luchas en un ambiente de condenación: solo se abre en un ambiente de gracia.</p> <p class="paragraph">Escuchar antes de aconsejar, validar antes de corregir y sostener la conversación con paciencia son, según Cristi, herramientas que fortalecen la confianza y construyen, con el tiempo, un diálogo interno más sano en quienes nos rodean.</p> <p class="paragraph">Reeducar la voz interior: el primer paso hacia el bienestar</p> <p class="paragraph">Cristi cierra con un mensaje esperanzador: independientemente de dónde estemos hoy, siempre podemos elegir y reeducar nuestra voz interna. Reconocer, cuidar y transformar ese diálogo es el camino para descubrir, detrás de esa voz, una verdad superior que nos sostiene en toda situación.</p> <p class="paragraph"><b>¿Quieres escuchar la conversación completa?</b></p> <p class="paragraph">Mira el episodio completo con Cristi Mota en nuestro canal de YouTube.</p> <p class="paragraph">Síguenos también en nuestras redes:</p> <p class="paragraph">Instagram: @vivasyplenas</p> <p class="paragraph">TikTok: @vivasyplenas</p> <p class="paragraph">Facebook: Vivas &amp; Plenas</p> <div class="embed"><iframe src="https://www.youtube.com/embed/BPguJ0FjgFo" width="640" height="360" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></div>]]></content:encoded>
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